Para uno de los juegos de lucha que se me dan bien (aunque algunos digan que sólo es aporrear botones), van y me pegan una paliza. Hablamos, píxeles, de Soul Calibur y su quinta entrega.

La sangre fresca llega a la saga, aunque su espíritu permanece. La demo no nos deja jugar con todos los personajes que conocemos (me agarraré a esta excusa para justificar mi humillante derrota, ya que no pude coger a Kilik… o su sucesor), pero entre ellos encontramos a un tal 0178520476 y otro con el mismo número, aunque en apariencia se asemejan un poco a Sigfried o Voldo, pero, como podéis ver en el video, lo que aparecía era ese número (algo difícil de recordar).

Dos escenarios se pueden probar, muy similares a los tradicionales, al igual que todo el estilo del juego. La verdad es que, si has jugado a Soul Calibur IV, te encuentras con algo muy parecido que mejora en gráficos (aunque no considerablemente) y en algunos efectos. Las novedades realmente son los nuevos personajes y la inclusión del medidor de ruptura de alma en la barra de vida.

Los combos, los mismos, los combates, los mismos… vamos, que es lo mismo que Soul Calibur IV, pero algo mejorado. Evidentemente, es un juicio muy temprano para juzgar un juego ya que nos quedan por ver los modos de juegos (que no sean el versus que pudimos probar) y demás.

Esperemos que, tras el retroceso en contenido de Soul Calibur IV con respecto al III (que pare mi, era sublime, tanto en modo historia como en personalización y dsbloqueo de objetos), al no haber modificado apenas el sistema de combate, se hayan centrado más en la historia, los modos y demás.

A ver qué nos ofrecen. Por el momento, un juego de luchas que, si te gusta, te gustará, pero no innova nada en absoluto.

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