Vuelve el erizo azul a las consolas de sobremesa (y pronto a las portátiles) y lo hace a lo grande. El Sonic team se enfrentaba a un verdadero reto (nuevamente). Tras las críticas a Sonic 4 y Sonic Unleashed (mejor no mencionemos Sonic The Hedgehog 15 aniversario), la saga de la mascota de SEGA volvió a ilusionar tras Sonic Colors.

Pero… tras eso ¿qué? ¿Hacia dónde hay que ir? Se probó el 2D y no resultó, se probó el 3D y tampoco ayudó. ¿Qué tenía Colors entonces que lo hacía tan atractivo? Sea lo que fuere, píxeles, el Sonic Team consiguió volver a sacarlo y exprimirlo nuevamente, dando como resultado uno de los mejores juegos de Sonic desde los Adventure de Dreamcast.

Pero qué tiene este Sonic que lo diferencia de los demás. Pues, vamos a echarle un vistazo porque, desde luego, merece la pena, píxeles. Con todos vosotros Sonic Generations (versión de sobremesa)

 

Es evidente que los fan más fans de Sonic son (somos) los que lo hemos podido vivir desde sus principios allá por el 1991 con Sonic the Hegdehog. Ese sistema de plataformas, unida a la velocidad del erizo y a su impecable banda sonora hicieron que triunfase sí o sí. La época dorada de Sonic fue, le pese a quien le pese, la de Mega Drive. Podemos alargarla a los primeros compases en el 3D con Sonic Adventure 1 y 2, que dejaron el listón muy alto con grandes dotes de historia, epicidad y fases verdaderamente carismáticas.

Sin embargo, desde ese momento, al pequeño erizo no le fueron bien las cosas. Los juegos empezaron a decaer y los fans a quejarse. ¿Qué pasaba? Sencillo: se había perdido la esencia del juego.

Esa era la verdadera tarea del Sonic Team: devolverle ese “qué-sé-yo” que tenía el juego. Probaron probaron y volvieron a probar y nada. Sonic se les estaba yendo de las manos. Era “demasiado” veloz para controlarlo bien en los escenarios que pasaban ante los ojos del jugador sin poder hacer nada por controlarlo.

Precisamente por eso se creó Unleashed tras los (sonados) fiascos del 15 aniversario o los Anillos Secretos… (mejor no hablemos). Se le intentó quitar velocidad a Sonic de alguna forma. En otras palabras, devolverle a las plataformas. Pero quizás se pasaron un poco. El Sonic lento no gustó nada de nada. Sin embargo ese juego tuvo algo en las zonas de día que ya mostraba un cambio en la saga. El control, la distribución y unas zonas en 2D más cuidadas despertaron de nuevo la atención de los fans.

Tras ese Sonic, llegó el esperadísimo Sonic 4… que se quedó a la mitad de lo que muchos pretendían que fuese. El juego no ilusionó y desprestigió en algunos casos, momentos épicos de la saga como la batalla contra el Egg Robot en la Death Egg de Sonic 2. Pero… SEGA reconoció que escuchaba a los fans volviendo a buscar el sistema antiguo.

El último en llegar fue Colors que tenía todo lo bueno que tenía Unleashed y añadía más plataformeo y exploración con los poderes de los Wisp. El control exquisito y unas fases en 3D y 2D combinado simpemente geniales.

Y qué podía salir, sino, de la suma de cosas buenas: algo realmente bueno. SEGA unió la idea de Sonic 4 con la de Colors, la mejoró, la trabajó y tras muchos meneos, nació Generations.

El control de Sonic siempre ha sido la gran pega en los juegos 3D. Las dos dimensiones han sentado genial al erizo pero el 3D y su forma de ver pasar escenarios sin poder pararte a contemplarlos , no mola. Además, cuando Sonic se paraba e intentaba ir lento… todavía era más difícil de controlar.

Sonic Generations nos muestra dos formas completamente distintas de jugar. La forma en dos dimensiones, con el Sonic Gordito, y las zonas en 3 dimensiones, con el Sonic moderno.

Las fases “clásicas” se caracterizan por ser algo más pausadas y muy plataformeras. Tienen millones de caminos alternativos que se entrelazan en distintos puntos. Sonic cuenta con dos movimientos, el salto y el spin dash tradicional, sin embargo, va aprendiendo más habilidades conforme va avanzando en el juego, desbloqueando los escudos del mítico Sonic 3 (fuego, rayo y agua) o nuevos ataques.

Los escenarios son completamente en 3D y los cambios de dimensión se hacen sin que perjudiquen para nada la jugabilidad, consiguiendo una sincronía perfecta entre la velocidad del erizo y la espectacularidad de los escenarios.

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Las fases “modernas” son otro cantar. Heredando la jugabilidad de Sonic Colors, el Sonic Moderno nos vuelve a deslumbrar con su rapidez, su chulería y su desenfreno. Sonic conserva todos sus ataques actuales, como el salto dirigido o los sprints.

Pero lo que más predomina en las fases modernas sigue siendo el 2D frente a la vista en tercera persona. Las plataformas mandan en estas fases sobre las de velocidad, que, todo sea dicho, están bastante bien conseguidas y combinan el paso lateral y el libre movimiento de una forma que… ¡da gusto píxeles!

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Vamos, que en cuestión de jugabilidad, este Sonic está (por fin) a la altura de Sonic 3 & Knuckles.

Los complementos del juego son bastante completos. No solo nos bastará con pasarnos los dos actos de cada zona, sino que, para poder acceder al jefe, deberemos de terminar, al menos, un reto de cada fase. Y explico.

Cada fase tiene 10 misiones extras (5 para cada Sonic) que nos desbloquearán melodías, habilidades o imágenes. Y no se trata solo de darle vueltas al escenario para misiones chorras. La dificultad está bastante bien conseguida, haciendo que las primeras misiones sean un paseo pero que cueste la misma vida terminar algunas de las del final (puñetero Vector y su fase de las notas….).

Además, gráficamente las fases cambian de manera espectacular. Así podremos ver la noche de Green Hill o jugar un cálido atardecer en Seaside Hill. Además en ellas podremos escuchar melodías que no escucharíamos de otra forma, como algunas de las del modo multijugador de Sonic 2.

Una vez desbloqueadas las melodías podremos jugar cualquier misión con ésa, entre las que se encuentran Sonic Boom o His World y ya os adelanto que jugar el modo vs sombra con cualquiera de esas dos melodías, no tiene desperdicio. Y por si fuese poco, se puede desbloquear el juego completo y original (sin filtros) de Sonic The hedgehog.

Las habilidades (como el escudo, monopatín o demás) se desbloquearán tras conseguir objetivos específicos dentro de las misiones o bien consiguiendo todos los anillos rojos de una misma fase. Eso sí, esto solo lo podrás conseguir en la fase principal y para ello necesitaremos de las habilidades que vamos desbloqueando, como el doble salto o el tiempo precioso, entre otros.

La nostalgia es el punto fuerte de este homenaje a Sonic en su 20 aniversario y, desde luego, toca la fibra. Los escenarios a los que muchos de nosotros hemos jugado una y otra vez pasan por delante de nuestros ojos haciéndonos soltar una leve sonrisa que, unido al sonido espectacular remodelado de las fases, no puede más que hacernos sentir como en aquellos años en los que disfrutábamos de las primeras entregas.

SEGA ha aprendido de sus errores, pero sobre todo, de sus fans. La aparición de tantos remakes del juego en HD, con gráficos en 3D, nuevos modelados y espectacularidades varias ha hecho que la compañía del erizo tenga que sacarse de la chistera lo que todos le pedíamos a gritos.

Y lo ha conseguido mezclando la nostalgia y lo nuevo. No ha pecado de hacer simplemente el mismo juego con nuevos gráficos, sino que ha hecho uno completamente nuevo pero con ese toque de nostalgia.

Curioso detalle es ver en el Green Hill clásico, loops de fondo y caminos que, al avanzar en el acto tendremos que tomar.

Eso sí, Xbox 360 peca por el uso de un solo DVD para el desarrollo del juego ya que veremos algunos videos algo… pixelados. Desde luego tampoco costaba tanto meter un par de DVDs…

Pero si hay algo que destaca por encima de todos los demás aspectos y que siempre ha sido más que notable en los juegos de Sonic (incluso en los peores) es la banda sonora. Si se le pudiese dar más de un 10, se lo daría, puesto que hablamos de una recomposición espectacular de las melodías antiguas a la forma moderna y al contrario (que quizás haya sido lo más difícil).

Las zonas clásicas tienen las melodías modificadas como si fuesen diseñadas para 16bits, pero con sonidos modernizados, así podremos escuchar “Scape from the city” perfectamente cantada pero con un fondo que no puede ser definido de otra forma que no sea “tradicional”. Oir para entender, píxeles.

Las zonas modernas retoman las melodías clásicas y la orquestan a modo de rock, con ritmo, marcha, pero sin perder la verdadera esencia de las fases.

Todo unido (gráficos, música y escenarios) hacen que el juego, artísticamente, sea un verdadero homenaje a los fans que tanto tiempo hemos esperado para ver un Sonic de calidad.

Pero de la misma manera que Sonic Generationstoma de Sonic Colors la jugabilidad, también hereda de él la simpleza en historia. SEGA podría haberse planteado hacer una historia verdaderamente épica, donde el pasado y el presente se mezclasen de la forma más original posible, pero se han centrado en el juego y no en su historia, como hiciesen con su predecesor.

Atrás quedaron las épicas armas de Eggman que nos hicieron sufrir, los enemigos carismáticos como Metal Sonic o Shadow que nos deslumbraron o esos escenarios finales de los que no podíamos olvidarnos. El juego simplemente avanza con poca historia fase tras fase, sin conectar si quiera los jefes finales ni los semijefes.

Además, NO hay fases especiales. Las esmeraldas del caos que tanto nos ha costado conseguir en todos los juegos de Sonic aquí se consiguen por historia, simplemente, haciendo imposible el pasarse el juego sin ellas. ¡Y ES ALGO DE LO MÁS CARISMÁTICO DE SONIC!

Igualmente, los compañeros de Sonic han quedado, no en segundo plano, sino en 5º. Aparecen solo para hablar y mucho es, con todo el partido que se le podría haber sacado al juego, ya que por lo menos se podría haber adaptado una misión para jugar solo con ellos y no como apoyo moral. ¿Dónde quedaron las habilidades de Tails o Knucles? ¿Y el poderío de Shadow? Aish…

Y nada de multijugador, píxeles. Bueno, hay un modo en el que dejas tu marca de tu recorrido en 30 segundos, una especie de pique… pero nada de nada. Eso lo han dejado para el de Nintendo 3DS… pero… espero que haya DLC que modifiquen esto.

Pero si hay algo decepcionante al máximo es (y lo siento por SEGA) la transformación en Supersonic del modo clásico. Ni corre más, ni salta más, ni vuela ni cambia la música… ¡¿Pero qué tipo de tranformación es esa en la que Sonic no pierde el control?! La única diferencia es que Sonic deja de ser azul para ser amarillo. El Sonic moderno sí mola pero… en fin… ha prevalecido el control de Sonic en vez de la verdadera esencia de la transformación, pero bueno.

Resumiendo en pocas palabras. Sonic Generations es el mejor juego de Sonic desde Sonic Adventure 2 y está a la altura de los orígenes del erizo. SEGA ha sabido encauzar perfectamente la saga tras varios fracasos, aunque aún le quedan cosas por mejorar y devolverle la epicidad al juego.

Eso sí, esto es el mejor regalo que podíamos tener los fans así que, por segunda vez consecutiva, y tras Sonic Colors, SEGA, mi más sincera enhorabuena, aunque hay que seguir trabajando.

Pros

  • Sonic vuelve a sus orígenes
  • Melodías y escenarios realmente brutales
  • Nostalgia en estado puro
  • Jugabilidad mejorada con respecto a colors
  • Más plataformeo

Contras

  • Súpersonic Clásico
  • Multijugador (no tiene)
  • No hay fases especiales

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2 respuestas a «Análisis: Sonic Generations»

  1. Muy buen analisis karib. Te ha faltao decir en algun momento que se hace corto si te centras en la historia principal.

  2. la verdad es que esto también, pero como lo suple bastante bien con el resto de misiones ^^ pues no se hace corto 😀
    Pero sí, en historia peca y mucho 

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