Análisis: Soul Calibur V

Es el cinco, pero no es la quinta entrega ni mucho menos. Soul Calibur vuelve a llegar a nuestras consolas, por segunda vez en HD, con una profunda remodelación de sus personajes y su ámbito de desarrollo. Una apuesta que, en un principio, parecía arriesgada.

Tras la excesiva simplicidad de Soul Calibur IV, este nuevo episodio nos prometía mejorar en los aspectos que tanto se descuidaron en su predecesor. Con un Soul Calibur III aún en la memoria de los jugadores, la saga tiene un listón muy alto al que aspirar.

Vamos a ver si realmente se ha conseguido superar a los antiguos o ha vuelto a quedarse a la zaga. Píxeles de todos los tamaños y colores. Vuelve la lucha con Soul Calibur V.

 

Si hay algo que destacó en Soul Calibur IV desde luego NO fue el modo historia. Simple, rancio y aburrido. Para esta entrega, los chicos de Namco nos han preparado algo, desde luego, más trabajado. Eso sí, nos tendremos que remontar un poco a Soul Calibur III para entender algunas cosas.

El modo historia nos pone en manos de Patroklos (o como lo llaman Patrokulous, hay que admitir que al final te acaba haciendo tilín el nombre), hijo de Sophitia que busca a su hermana. Si recordamos un poco la historia de Soul Caibur III, uno de los finales posibles en la historia de Tira era que ella conseguía infiltrarse en casa de Sophitia y raptar a uno de sus hijos. En este caso, hija: Pyrrha.

La parte de Patroklos nos llevará hasta la Soul Calibur, que ya no tiene como elegido a Siegfried, sino que ahora hará lo propio con el joven arrogante que es el chico. La historia de Pyhrra nos llevará en el sentido opuesto, ya que la propia Tira, mano derecha de la Soul Edge, sabe que es la próxima elegida, así que, se encargará de prepararla tras haberla separado de su familia y haberle mostrado el peor de los escenarios posibles.

El modo historia, 17 años después de los eventos de Soul Calibur IV, nos contará a través de imágenes y videos la historia de estos dos hermanos y de cómo el mundo se resiente por ello. Bastante más elaborada e interesante que la de su predecesor, eso no hay quien lo dude, pero muy lejos de la de Soul Calibur III, con sus miles de caminos, finales alternativos y posibilidades. Ésta es, pues, una historia completamente lineal y con poca rejugabilidad (quitando el nivel de dificultad)

El gran pecado de este modo historia es, sin duda, que solo incumbe a Patroklos y Pyrrha. Lo menos que se podía esperar de un juego que nos presenta tantos personajes nuevos es que los presente debidamente, sin embargo, esto no ocurre así. Solo podremos ver levemente a Z.W.E.I. y algunas de sus motivaciones que siguen siendo un gran misterio al acabar el modo historia.

Los demás personajes, apenas aparecen una vez, y que den gracias por ese mini-momento de gloria. No podremos jugar el modo historia de ellos ni conocer nada de su pasado, aspiraciones o caminos.

Así pues, nos encontramos con un modo historia que deja MUCHOS cabos sueltos y a unos personajes vacíos, sin trasfondo, ni historia ni carisma. Incluso la mayoría de los personajes tradicionales de la saga ni aparecen en el modo historia (pobre Mitsurugi, lo que se tiene que haber aburrido esperando un papel en el juego… para lo que ha quedado).

Namco: no se puede meter a tantísimos personajes nuevos y esperar que a la gente les guste sin no les damos una historia en el juego o un pequeño momento de gloria. Que la imaginación hace, pero no tanto.

Otro de los aspectos en que pecaba Soul Calibur IV y que prometieron arreglar los chicos de Namco, es en los modos de juego, pero realmente, no ha sido tan verdad esto como nos prometieron.

En primer lugar, tendremos la opción de jugar conectado o desconectado. El modo desconectado nos permitirá jugar varios modos, como es el Modo Arcade, donde combatiremos contra 6 oponentes uno tras otro hasta salir victoriosos de ello (y se acabó, no hay historia ni nada más). Podremos elegir nivel de dificultad y “ruta” que nos cambiará los oponentes, pero, vuelvo a repetir, nada más.

Está también el modo de combate rápido, donde podremos elegir qué zona de combate y qué tipo de personaje queremos tener enfrente para machacar (o que nos machaque). Tendremos también el modo práctica y, cómo no, el modo versus, para desahogar nuestras ansias asesinas con nuestros amigos.

Todos estos modos pecan de facilidad (píxeles, me lo pasé solito sin ayuda de nadie, ¡yo! Que me vencen las setas del Mario). Sin embargo hay uno en el que tendremos que tener un mejor control del personaje para poder pasarnos. Se trata del modo Almas Legendarias  donde tendremos que enfrentarnos a distintos personajes con un nivel superior a la media y una capacidad de batalla bastante curiosa.

Vencer a estos personajes nos dará la opción de desbloquearlos, como Kilik (aunque cuando le usemos será un poco maestro de armas y no usará solo su típico Bastón) y a algún que otro personaje que no tiene nada que ver con esta saga de lucha (os dejo la intríngulis). A modo de reseña, destacar que desaparece el modo exhibición.

El modo on line cumple con todo lo que se le pide, para ser realistas y sinceros. Tendremos nuestra opción de tener la batalla igualada (según el nivel que vayamos adquiriendo en los combates), la sala de jugadores, donde podremos unir hasta 6 personas para poder jugar contra ellos en combates sucesivos.

Por otro lado, tendremos el Coliseo, donde tendremos la posibilidad de hablar, crear salas, y demás con gente de todo el mundo (compartir nuestras puntuaciones será lo más de lo más). Se trata de una especie de entramado web con unos nodos donde podremos encontrar gente o salas donde hacer nuestra vida social de Soul Calibur.

Las novedades en batalla serían los “últimos” o el modo valiente, que es un nuevo modo que sustituye a los K.O. directo que había en Soul Calibur IV, permitiéndonos mucho más juego a la hora de las batallas, ya que no habrá rupturas de alma ni similares. Se llenará un medido de alma, al más puro estilo tradicional, y cuando tengamos los indicadores suficientes, podremos entrar en dicho modo y realizar los combos que variarán según la potencia de nuestro indicador. Hay desde combos espectaculares hasta contras que dejan al oponente, literalmente vendido.

La creación de personajes o personalización de los ya existentes es algo que viene de lejos en Soul Calibur y, en este caso, no iba a ser menos. Hay muchas opciones a la hora de hacernos un nuevo personaje y os aseguro que, aunque sea por crearlos, pasaréis un buen rato.

Podremos decidir el sexo del personaje, su estilo de lucha, su ropa y accesorios, e incluso la ubicación de éstos. Conforme subamos de nivel peleando en los distintos modos del juego, iremos desbloqueando nuevos “trozos” de trajes, abalorios o demás.

Eso sí, os digo ya que el repertorio de caras masculinas no es demasiado brillante. Pero hay combinaciones tremendamente divertidas. Uno de los personajes que para mi han sido más llamativos ha sido, sin duda, Viola, aunqueo no os recomiendo ponerle a un personaje creado “hombre” su estilo de lucha. Puede ser un poco … ridículo. Eso sí, las risas que te echarás no serán pocas.

Sin embargo, y he aquí un nuevo y gran pero, han desaparecido las armas. Es decir, cada personaje tiene su arma principal, pero a lo largo de la aventura siempre se ha podido desbloquear armas con habilidades nuevas, longitudes o daños distintos. Pues bien, en esta entrega, dichas armas han desaparecido.

¿Qué nos queda pues como aliciente para pelear una y otra vez en el juego? Aparte de mejorar y que no nos machaquen, claro está, solo conseguir títulos (para mostrar en el modo On-Line y presumir de ello), trajes o accesorios. Podía haber estado mejor.

Sin duda uno de los más cuidados. Con un estilo muy manga/japonés, Soul Calibur continúa con su típica arquitectura preciosista y llena de detalles. Los escenarios, nuevamente dinámicos, están recreados con muchísimo mimo.

Campos de batalla, ruinas, ciudades en llamas, plazoletas, bosques… muchos son los escenarios que nos podremos encontrar y que cambiarán de forma drástica algunos, abriendo pozos, laterales por donde caerse (o tirar de patadas rastreras a nuestros oponentes) o permitiendo a los personajes hacer una entrada en escena brillante.

La música es un apartado que no falla en Soul Calibur V para nada. Supera a la de su predecesor (y mira que era algo relativamente difícil) y habrá melodías que nos encatará escuchar una y otra vez, así como meter en escenarios distintos para ver cómo les queda.

Próximos DLCs traerán nuevos escenarios y melodías de otros Soul Calibur, así que, esto aumentará este apartado, pero eso serán DLCs, no el propio juego que analizamos.

Los personajes continúan su estilo. Los antiguos un poco más envejecidos (quien dice envejecido dice con las tetas más grandes… pobre Ivy)  o con cambios sin explicación a menos que nos dediquemos a recabar información (fuera del juego) de los personajes.

Los nuevos, como ya hemos dicho, faltos de historia que les dé carisma y personalidad, no dejan de ser alter egos de sus predecesores. Los personajes desaparecidos dejan lugar a estos nuevos de los que muy pocos (1, o a lo sumo 2) podrán decir que son iguales o mejores que sus maestros. ¡Ojo! Esto no implica que sean malos personajes, pero me repito una y otra vez (y no me cansaré) diciendo  que no se puede meter a tantísimos personajes nuevos y no darles un mínimo trasfondo histórico en el juego.

Como habréis podido comprobar, poco hemos hablado del sistema de combate pero ¿para qué? No hay novedades. El juego es muy muy (creo que podría repetir esta palabra mucho) conservacionista. Entiendo que el hecho de meter a personajes nuevos en la saga es arriesgado y que quizás por eso no han querido introducir más cambios, pero realmente el combate sigue siendo igual.

Igual de rápido, igual de espectacular, igual de complicado/simple (para gustos, tenemos a Voldo), igual de … todo. Lo cual no es malo, pero es… igual.

Aparte de eso, Soul Calibur V mejora y mucho (cosa bastante fácil) a Soul Calibur IV, pero deja muchos cabos sueltos, unos personajes muy huérfanos de historia y armas… Notable sin llegar a sobresaliente.

Pros

  • Batallas más ágiles
  • Espectacular apartado artístico
  • Buen modo on-line

Contras

  • Excesiva simplicidad en los modos de juego
  • Solo modo historia de dos personajes
  • Nuevos personajes sin introducción ni carisma

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