Apocalipsis Gamer… 10 horas sin electricidad

Desde que el hombre es hombre, y el gamer es gamer, siempre se ha intentado buscar una fuente de energía para poder ser capaz de sobrevivir el día a día. Al igual que en la prehistoria el hombre descubrió y utilizó el fuego para calentarse y para sobrevivir a las fieras nocturnas. El gamer, el cual no ha evolucionado demasiado desde aquellos hombres, ha descubierto que tampoco puede vivir sin una fuente de energía… y no penséis que son los paquetes de cortezas junto a las bebidas excitante-estimulante, la única fuente de energía capaz de dar vida a un verdadero gamer es sin lugar a duda la electricidad… si si la electricidad.

Primeros instantes tras la falta de corriente eléctrica

Porque ustedes que leéis este texto, y que seguramente sean tan friki-gamer como este que os escribe, ¿os habéis dado cuenta que no hay un día más malo en nuestras vidas que el día que justamente nos falta esa fuente de energía?. Nos es indiferente no tener como alimentarnos, nos da igual no tener de donde beber, e incluso

podemos ser capaces de tener una capacidad prácticamente ninja para ser capaz de aguantar nuestras aguas menores y mayores… pero ¿sois capaces de aguantar un día entera sin la fuente de la vida gamer?

En las siguientes líneas os describiré detalladamente como seria este apocalíptico día para un gamer cualquiera en una ciudad, barrio, chabola, etc que fuese afectada por un apagón de nada más y nada menos que de 10 horas.

Primeros segundo tras el apagón

El gamer común, en los primeros dos segundo que está sin corriente eléctrica pasa por un

estado catatónico bastante extraño, es decir, se queda como un autentico tonto mirando fijamente la pantalla de véase consola u ordenador, no gesticula, e incluso se llega a pensar que es capaz de no respirar, la posición de las manos en el mando o en el ratón son fijas e inmóviles, es un acto catatónico completamente. Ni siente ni padece, incluso puede ser que su metabolismo haga un parón durante esos segundos… verdaderamente inquietante.

Pasado los diez primeros segundos

El gamer sale de su estado catatónico, y pasa de pronto, a dos posibles estadios bastantes comunes, pudiéndose dar los dos a la vez en casos de gamer muy muy grave. En un primer lugar, el gamer grita a diestro y siniestro debido a que ha perdido lo que había jugado en los últimos minutos, ya que en cuanto regrese la dichosa electricidad tendrá que repetir esa fase de nuevo, como si de una muerte en el juego hubiese revivido. Segundos después, pasa al segundo estadio, es decir… levantarnos y pulsar repetidas veces sin sentido el interruptor de la luz de la habitación donde nos encontramos, para al final no saber si la hemos dejado encendida o apagada. Vagamos por la casa, miramos hacia la calle, todo es muy extraño a nuestro alrededor… no comprendemos nada.

Primeros minutos

El buen videojugador pro, como buen pensador y amante de resolución de puzles y acertijos, se da cuenta que la electricidad no va a regresar de momento (estadio de concienciación eléctrica), incluso ni empleando su poder de la fuerza, quedándose mirando fijamente a la luz de standby del monitor. Por lo que, como sabia y friki persona que es, no se pone demasiado nervioso, y se dirige al cajón de las consolas portátiles, en busca de pasar el rato, mientras regresa la dichosa electricidad.

Pasada la primera hora

Le comienzas a coger el gustirrinin a las portátiles, pero un frio reflejo del futuro aparece en tu mente… si señores… la batería, en un porcentaje muy alto (según los estudios de una universidad al random) no solemos tener completamente cargada las batería de las consolas que guardamos en nuestro cajón especial para ellas, por lo que en nuestra mente comienza a aparecer una magnifica cuenta atrás, justo al lado del icono de batería cerebral, es decir, comienzas a

Recreasión del estado de un gamer 8 horas depues del apagón... el estado amarillo es posible alcanzarlo.

encomendarte a todos los santos consoleros para que o regrese la electricidads o la batería aguante horas, comenzamos a mascar la posible tragedia.

Tres a cuatro horas después

A parte de comenzar a tener calambres en las muñecas, y de tener dormida la mano derecha, hay algo que te preocupa más, tus peores presagios se está acercando hacia ti… la batería de la consola portátil está en sus últimos minutos, y una pequeña luz roja parpadeante nos indica, como si del corazón de esta fuese, que estamos a punto de quedarnos sin poder seguir disfrutando de la pequeña maquina… la tragedia que antes mascábamos está al llegar.

Cinco horas después

¡Al carajo la consola portátil y las dichosas baterías de litio! No podían funcionar por energía solar como las calculadoras… pues no hijos míos no funcionan… y si, la batería se ha terminado.

Cinco horas y cinco minutos después

No nos queda otra, llegó el momento del móvil, si si, el móvil, ese utensilio que sirve para llamar por teléfono a otra persona, pero que es lo que menos cuenta echamos a la hora de comprarnos uno. Este es nuestro último rayo de esperanza, lo cogemos, lo miramos, toqueteamos los menús, limpiamos nuestros mensajes, probamos aplicaciones que no sabíamos ni que existían en el móvil, y por último nos queda pasar al escalafón más bajo de un buen gamer, si señores y señoras, jugar a un juego del móvil, a esos juegos que más de diez minutos te crean ansiedad debido al difícil concepto jugable que poseen y a las enrevesadas historias que traen consigo… vamos que llegamos a lo peor.

Jugamos a juegos clónicos, a imitaciones baratas, a juegosde puzles, a juegos de habilidad e incluso a juego que tiraremos de osciloscopio del móvil… vamos una pasada, pero es que no nos queda otra, seguimos sin tener electricidad, y la falta de ondas electromacneticas en nuestros ojos comienzan a cuartear nuestras corneas.

Las horas pasan…

Pese a todo lo que intentemos jugar en este dispositivo, nos damos cuenta, que los juegos no dan para más y segundo que al igual que las consolas la batería también comienza a morir.

Nos quedamos sin todos los juegos portátiles posibles…

Y llegó la hora del apagón absoluto, nos hemos quedado sin ordenador, sin consolas de sobremesa, sin portátiles e incluso sin móvil… pedimos la eutanasia, esperamos con sollozos sentados en el sofá, o cosas peores… nos comenzamos a plantear leer un libro que sabemos que nunca terminaremos, ya que esperamos que la electricidad regrese… no sabemos qué hacer, pero la ansiedad comienza a recorrer nuestro cuerpo.

Son muchas horas sin electricidad, demasiadas. Ya nuestro cuerpo comienza a sufrir sus primeras consecuencias debido a la falta de dicha energía, comenzamos a hablar con quienes nos rodean, jugar a juegos de mesa, e incluso en casos más grabes comenzamos a pensar en salir a la calle a dar una vuelta.

Error¡¡

Se paciente, espera sentado, no gastes energía en nada que te rodee, e incluso ni para eso ¡guarr@s!. Lo mejor sería echarnos a dormir, pera la ansiedad no nos deja, pero necesitamos salir de esta, son ocho horas sin electricidad con lo que nos conlleva esto, grabes daños cerebrales posiblemente irreversibles.

Niño camboyano atado a poster de la luz debido a los constantes cortes electricos

El regreso

La soga está al cuello, nos da igual todo, no soportamos un segundo más, y la única opción que nos queda es quitarnos de en medio  o salir a la calle, así que mejor nos quitaremos de en medio… pero…

Nos parece escuchar un zumbido que recorre toda la casa, y de pronto cientos de pitidos electrónicos comienzan a hacernos dar cuenta que la electricidad ha llegado, además de porque en la habitación donde estábamos habíamos acertado a dejar la luz encendida tras tanto toquetearla (en un porcentaje de un 99% siempre se queda encendida).

Una lagrima recorre nuestro bello rostro (somos gamer y frikis, pero somos guapos), un escalofrío de excitación nos recorre de punta a punta del cuerpo, nuestro dedo comienzan a salir de su letargo, la mente vuelve a funcionar en formato HD. Y arrastrándonos tras el horrible calvario que hemos pasado, nos dirigimos al botón de encendido del ordenador o la consola… y ¡milagro!… ¡Funciona!

Un eléctrico final feliz

Pese a que todo haya regresado a la normalidad, no terminamos de confiar hasta horas después en que esto se estabilice, ya que el más mínimo movimiento luminoso nos hará como loco guardar las partidas que estemos realizando. El trauma queda ahí durante días, pero como es normal todo termina volviendo a su cauce, y la historia que parecía el final de nuestras vidas ha terminado de una forma feliz.

Con esto termino este relato el cual muchos considerareis que es de terror, y no por lo malo que es, si no debido a la clara demostración del daño psicológicos e incluso físico que un apagón puede causar sobre un gamer.

Así que si eres la pareja, la madre o el abuelo de un gamer, esperemos que puedas tomar cartas en el asunto, y que si se da la situación un día, mantengas la calma y la tranquilidad ante uno de los de nuestras especie, los cuales como ya os comentaba en un principio nos sería imposible vivir sin nuestra amiga la electricidad. Entiéndelo, cuídalo y no los abandones, ellos en el caso contrario lo harían.

 

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