Análisis: Megabyte Punch

Después de bastante tiempo desde que se supiera de la existencia del proyecto que nos ocupa en este análisis, por fín, de la mano de Reptile Games nos llega la versión finalizada de Megabyte Punch; un título a medio camino entre el beat’em up y las plataformas, que ha creado cierto hipe en base a que desde casi el nacimiento del proyecto se le ha comparado con el todopoderoso Megaman de Capcom, que tantos y tantos ríos de tinta hizo correr y tantos circuitos logró quemar en las ya lejanas Super Nintendo. Si a eso le sumamos la dinámica y espectacularidad de los combates del Super Smash Bros y la capacidad de “tunear” a nuestro personaje, el resultado debería ser más que prometedor. Veamos si la espera ha merecido la pena.

HISTORIA

“¡Despierta! Soy el Núcleo Corazón, tu creador.
Tú, mi creación, un Megac, eres una forma de vida digital, o una criatura simulada, como prefieras llamarte.
Te he dado la vida, un hueco en la existencia para que protejas el territorio que habito.
Dos fuerzas externas pelearán entre sí para obtener mi poder; pero los Megacs de esta tierra necesitan de mi existencia para sobrevivir.
Es tu deber proteger nuestra casa, Ventu; pero antes hay unas cosas que has de aprender…”

Con ésta solemne introducción nos adentramos en la tierra de Ventu, un mundo comandado por una máquina nodriza de ultra avanzada tecnología que da lugar a seres robóticos autosuficientes para combatir a invasores también esculpidos en metal y electrodos. Eres un Megac, y tu misión, aparte de salvaguardar el futuro de Ventu, es convertirte en la máquina de guerra mas letal que haya existido nunca jamás…

JUGABILIDAD

  • Tipo de juego

Sin duda alguna hablamos de la parte más portentosa, trabajada y divertida del juego. Las capacidades que vamos obteniendo conforme desarmamos enemigos y nos hacemos con sus piezas útiles son casi ilimitadas. Es en este aspecto donde realmente se le puede dar la razón a quienes hablaban del renacer de aquel Megaman, que con su ultra tecnológicamente avanzado traje poseía un elenco de habilidades de movimiento y ataques espectacular. Nuestro Megac no le va a la zaga a aquel hombrecillo embutido en su traje azul: Posee unas características que, con que tengamos un mínimo juicio a la hora de ensamblar en nuestro robot las partes “ganadas” a los enemigos abatidos, crearemos una criatura capaz de saltar dos veces en una sola elevación, trepar, disparar, auto impulsarse hacia el cielo con un propulsor especial, disparar balas y cohetes a diestro y siniestro y prácticamente hacer cualquier cosa en el mundo que habita, todo ello con un tacto jugable portentoso, simple pero espectacular y sin límites. Una jugabilidad perfectamente ajustada a nuestro mando y que en cuestión de pocas horas lograremos empaparnos de la misma para disfrutar al 100% de este divertidísimo juego.

  • Mecánicas de juego

Bajo una estética de scroll bidimensional de toda la vida, controlaremos a un robot que deberá ir sorteando obstáculos (estos a primera vista no parecen muy complicados), e ir eliminando a otros robots enemigos en combates de corta duración, cuya recompensa será la obtención de bits (algo así como el homónimo de las monedas en Mario o los anillos en Sonic), además de piezas que dejarán algunos de estos combatientes y que podremos recolectar para posteriormente hacer uso de ellas ensamblándolas en el armazón de nuestro metálico héroe.

La gran baza del juego, en mi opinión, es la idea de poder “tunear” nuestro personaje al mas puro estilo de un simulador de coches, y por consiguiente ir mejorando sus capacidades tanto para moverse, como para saltar, volar y por supuesto aumentar el número de opciones de ataque. Conforme vayamos avanzando en el desarrollo de la historia, los artefactos que vayamos recolectando gozarán de unas prestaciones cada vez mas efectivas en su cometido y espectaculares en su ejecución, de tal manera que veremos exponencialmente mejoradas habilidades en nuestro cometido de convertirnos en el mejor robot del universo.

Cabe destacar que los escenarios tienen un importante porcentaje de superficie destructible, esto es, al mas puro estilo Smash Bros u otros títulos aparecidos anteriormente; muchas estructuras sólidas del escenario pueden ser destruidas tanto por los efectos colaterales de los combates, como por la detonación de bombas que deberemos llevar a cabo para abrir un hueco por el que avanzar por los coloridos mapas; no sin antes alejarnos a una distancia de seguridad suficiente para evitar que tanto la metralla como la onda expansiva merme nuestra salud.

  • Control

Se nos brinda la posibilidad de usar tanto el teclado como el controller que tengamos a mano. El stick analógico o las teclas direccionales y cuatro botones o teclas son suficientes para controlar todo el elenco de movimientos y ataques de nuestro Megac, incluido el menú de piezas que, al mas puro estilo de submenú de un juego de rol, donde en ese caso deberíamos combinar objetos, pócimas y amuletos, en este caso sólo nos ocupa el ensamblaje y desmonte de las piezas que consideremos oportuno en cada momento, ya que habrá situaciones que o bien los enemigos, o bien el mapa nos obligue a cambiar todo o al menos parte de lo que llevemos puesto por otros elementos que nos ayuden a llevar a cabo la tarea específica en ese preciso momento. Así pues gozamos de un manejo fluido y fácilmente memorizable a partir de un sistema de control estándar.

  • Innovación

En unos tiempos en los que los grandes estudios de diseño y creación de videojuegos tienen el término 3D marcado a fuego en la mente y en su modelo de negocio su pedestal es el beneficio económico, es de agradecer que aún sigan habiendo soñadores sin prejuicios por rehabilitar el maravilloso mundo de la acción y plataformas en 2D. No puedo parar de pensar en Megaman cada vez que aplasto robots y hago espectaculares piruetas en el aire gracias al potente propulsor de mi Megac, mi juguete que voy perfeccionando y que algún día se convertirá en la mejor máquina de aniquilar robots del mundo…

  • Enemigos

Los enemigos se distinguen en dos subgrupos básicos: Los enemigos “de a pie” y los jefes de mapa; siendo la diferencia principal entre estos la potencia o daño de pegada que poseen. Mientras los robots que nos encontraremos a lo largo de cada uno de los niveles se podrán considerar algo repetitivos ( a ojo menos de diez especies distintas que se repiten una y otra vez), los jefes de cada uno de los niveles serán distintos unos a otros y aparte de diferenciarse por sus habilidades y como he dicho antes, sobretodo por el daño que inflingan en nuestro Megac, estribará además en la recompensa que obtendremos al destruirlos, tanto en “bits” como en nuevas piezas para nuestro juguete, además de la obvia recompensa de pasar de nivel.

  • Duración

Si combinamos la vida media que nos ofrece el conjunto del modo historia y el modo para varios jugadores, tendremos un juego que nos dará bastantes horas de diversión. Siendo el multiplayer un modo de características “roleras”, en el sentido que conforme mas horas le otorguemos a nuestro personaje, mayor será la capacidad destructiva del mismo; sólo en nosotros y en lo mucho o poco que nos atraiga el juego una vez hayamos descubierto todos sus vicios y virtudes, seremos los que le otorguemos una mayor o menor durabilidad. En todo caso, hablamos de una idea fresca para los tiempos que corren y sería raro que conociendo los entresijos de esta divertida creación holandesa, no lo concluyamos con una sonrisa y la satisfacción de haberlo exprimido en su justa medida.

  • Dificultad

Como beat em up, por la parte que le toca a éste título, y dada la gran cantidad de enemigos que debemos confrontar desde el comienzo, se puede considerar que el arco de dificultad avanza lentamente y sin sobresaltos a lo largo que la aventura avanza. Al principio veremos enemigos con una IA básica, que se basarán en unos ataques un tanto previsibles, pero que poco a poco vislumbraremos una evolución en la manera de “entender” de la cpu de cuales pueden ser nuestros puntos débiles y cómo evitar nuestros ataques más mortíferos.

  • Multijugador

Una baza importante de este título es que cuente con un sistema multiplayer con el que probar nuestra máquina con la de usuarios humanos. El presente y futuro de los juegos estriba en el mundo del juego versus y los chicos de Reptile Games lo saben, y han creado un universo bastante atrayente con una base clásica, simple y sin muchos quebraderos de cabeza: El circo romano de las máquinas. El hecho de competir con las creaciones de otros iguales a nosotros nos motiva para seguir acumulando victorias en pos de acoplar a nuestra máquina las piezas que les vayamos ganando a nuestros enemigos. Es aquí, en este modo de juego donde vemos una extraordinaria semejanza con el multiplayer de la saga Smash Bros; no sería faltar a la verdad reconocer que se han basado en su plenitud en la idea del juego de Nintendo. Una gran idea este aporte y que expande notoriamente la vida media de este interesante juego.

APARTADO TÉCNICO

  • Apartado Visual

Con una estética 2D, pero con sus elementos redenderizados a las tres dimensiones, y unos coloristas escenarios que recuerdan ineludiblemente a ese otro gran juego que recientemente ha aparecido llamado Fez, el apartado gráfico, sin ser un portento de la técnica se hace vistoso a los sentidos y nos sumerge en una aventura visual que conecta directamente con nuestro estado de ánimo mas altivo e inocente. Estética retro e indie para unos mapas de vistosos colores y lo que es más importante, completamente destructibles. Las explosiones y los efectos especiales, lejos de ser hollywoodienses, casan a la perfección con el estilo inconfundiblemente retro y noventero pero con un toque 3D acorde a los tiempos que corren.

  • Apartado Sonoro

Un conglomerado musical especialmente diseñado para este tipo de aventura, una especie de melodías robóticas alegres que levantan el ánimo y nos transportan a un mundo de pura fantasía que en algún momento puede “cortocircuitarse”, nunca mejor dicho, dada la tal vez repetitiva acumulación de horas de juego. No obstante este es un apartado en el que se cumple y con creces con el cometido de representar con notas musicales la historia de la que somos partícipes. Más que aceptable.

NUESTRA OPINIÓN FINAL

Megabyte Puch es un muy buen juego, una idea que nace a partir de elementos de juegos que han sido un éxito rotundo tanto a nivel de ventas como de crítica, tanto profesional como particular, como los míticos Megaman o los mas recientes, aunque también algo ya apartados en el tiempo Smash Brothers de Nintendo 64. Sin duda es una adquisición harto recomendable para los amantes de los beat em up “no clásicos”, y que gracias a su modo multijugador puede compensar el tal vez algo repetitivo modo historia.

LO MEJOR

-Sistema de control accesible, sobretodo si contamos con un mando en vez del teclado, que sin estar éste último sistema de control tan calibrado como el anteriormente mencionado, es también una opción asequible.

-Se repite de nuevo la fórmula de crear una amalgama de géneros y títulos que en su día fueron referente en la industria. Aroma a clasicazos con un lavado de cara gráfico y una jugabilidad potenciada. Moderadamente adictivo.

-Sistema multijugador con una buena idea de base, que hoy en día se hace imprescindible para completar el ya insuficiente modo historia para la mayoría de los juegos en los tiempos que corren, y fundamental para un juego indie, a mi parecer.

LO PEOR

-El único pero de cierta importancia que habría que nombrar, es que tal vez la historia de “mata, pilla elementos y mejora tus prestaciones” se puede hacer un poco pesado y repetitivo en algunos compases de la historia, que dicho sea de paso no es el punto fuerte del juego.

-El no haber incorporado un modo online, al menos en su primera versión, le resta unos puntos que habrían sido muy interesantes de experimentar poniendo a prueba nuestro “gallo de pelea” con el de otros usuarios del globo.

“Nuestra forma de valorar los juegos

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