Mi currículum gamer

Mi currículum gamer

“No sé que hacía ahí, si la princesa no estaba en ese castillo”

Hace unos días estuve haciendo click aleatoriamente por distintas webs y sin querer llegué a una de tantas noticias sobre una persona que ha matado a otra y que, por ser gamer, le echan la culpa a videojuegos como GTA o Call of Duty, entre otros. Se podría entrar en debate sobre si realmente tienen ellos la culpa o si la tiene la venta legal de armas de EEUU, por ejemplo, pero no es de lo que voy a hablaros. Si por haber jugado a alguna entrega de GTA soy un asesino, entonces os voy a escribir mi currículum.

Pero antes, deciros que, evidentemente, he hecho cosas que no me han gustado. Algunas tan poco que hasta las dejé a medias o incluso nada más empezar. Todo esto que os voy a contar es lo que destaco de mi vida profesional. No me enrollo más, comienzo.

Siendo muy joven, con unos 4 años, me especialicé en fontanería. Pero no era de estos fontaneros que aparecen en las Páginas Amarillas, yo iba viajando por el mundo inspeccionando cualquier tubería que encontrara. Incluso llegué a encontrarme algunas de las que salían plantas carnívoras que lanzaban bolas de fuego por su boca. Y lo mejor es que si secuestraran a algún miembro de cualquier familia real yo podría encontrarlo fácilmente. He de decir que, siendo fontanero, también se me da bien buscar fantasmas por mansiones encantadas y atraparlos con mi aspiradora, al más puro estilo Cazafantasmas.

También soy un héroe, de los antiguos, de los que ya no quedan, de esos que van con escudo y espada viajando por todo un mundo sumido en las tinieblas para acabar con el mal. He viajado por tierra, mar y aire, a través del tiempo y por distintas dimensiones. Y no solo tengo una espada para defenderme; tengo un arco, bombas, un martillo, un boomerang, y muchos otras cosas que llevo en minúsculo bolsillo del que el mismísimo Doraemon podría sentirse envidioso.

Más tarde, viajé por distintas regiones capturando criaturas extrañas y amaestrándolas para el combate. Fui por todas esas regiones retando a aquellos que tenían las criaturas más poderosas y pude capturar algunas de estas que eran únicas en el mundo. Las había de todo tipo, tortugas con cañones, dragones, dinosaurios con palmeras en el lomo, aves o perros gigantes y algunas más raras como unos conos de helado o bolsas de basura gigantes, entre muchísimos otros seres de todo tipo.

“¿Habéis visto que fuerza tengo?”

Pero bueno, también debo decir que soy un gran deportista. Desde muy joven he sido jugador profesional de fútbol, baloncesto, tenis y muchos otros deportes y también he sido piloto de F1, de MotoGP y de Rally. Pero lo que más me gusta es el karting. Deberíais probarlo, porque ir segundo en una carrera y lanzarle un caparazón de tortuga a modo de misil al primero para adelantarlo al final y ganar una carrera no tiene precio. Y además de deportista soy un experto luchador. Domino muchos estilos de lucha y he participado en muchos torneos, podría decir que demasiados.

No sé, por dónde seguir, así que os diré lo que he hecho en los últimos años. He sido un dios. Sí, habéis leído bien; un dios. Maté al dios de la guerra y me apoderé de su título. ¿Y qué hacía? Pues me dedicaba a matar. Sí, matar. He acabado con toda clase de criaturas y también he matado titanes y a otros dioses. Y todo lo hice de la forma más desagradable que os podáis imaginar.

Pero antes de eso me volví cazatesoros. He viajado por recónditos lugares buscando reliquias de todo tipo. Gracias a mi dominio de armas, a mi habilidad escalando y a mis anotaciones he podido sobrevivir a todo tipo de peligros como edificaciones derrumbándose o ejércitos que querían matarme. Incluso he llegado enfrentarme a seres bastante extraños que eran duros de matar.

Durante casi toda mi vida he sido estratega. He llevado a príncipes, reyes y nobles y sus ejércitos hacia la victoria en muchas y muy distintas guerras. He visto como los guerreros que comandaba luchaban contra ejércitos mucho mayores que el suyo, además de tener que enfrentarse a seres sobrenaturales como dragones, demonios, todo tipo de bestias e incluso a dioses. Y todas, absolutamente todas esas guerras las gané. Vi como los soldados se apoyaban entre ellos, y a veces incluso se enamoraban y contraían matrimonio. Pero otras veces perdíamos algunos compañeros en la batalla.

¡Y SÍ! ¿Qué puedo decir? He sido asesino. He ayudado a todo tipo de gangsters con sus trapicheos de drogas, prostitución y demás actividades ilegales. Si tenía que matar, mataba. Si tenía que robar, robaba. Si tenía que ir por la ciudad con un coche a toda velocidad, lo hacía. Y si me perseguía la policía, pues tenía amigos en varios talleres que hacían que mi coche pudiera parecer otro para que dejaran de seguirme y poder seguir con mis chanchullos. ¡Y SÍ! A veces me dedicaba a ir por la ciudad y me divertía matando. A veces maté a prostitutas justo después de haberme acostado con ellas y así recuperaba mi dinero. Pero, ¿quién no ha hecho eso alguna vez?

“Sí, debo ser un asesino”

Facebooktwitter
2 comments to “Mi currículum gamer”
  1. Buena historia, de lo que mas me ha gustado es lo siguiente:
    He sido un, no sé, zorro? marsupial? bueno el animal que sea, rojo, que se dedica a encontrar cristales morados, protegiendose a veces con una máscara que puede aumentar de nivel, además de encontrar gemas y vencer a un loco cientifico doctor.
    Tambien, he sido parte de sus amigos y enemigos compitiendo en karts, de nuevo apoderandose de manzanas e items para joder a los demás  😀
    Al paso de la generación, me converti en una niña dentro de un Pais de las maravillas, quien buscaba la verdad sobre lo que habia hecho su psiquiatra, he sido un cazador de demonios llegando a luchar contra mi propio hermano.
    He destruido anillos en los confines del universo, he asesinado templarios por mi honor y por venganza, también combatí con no-muertos en una nave espacial abandonada.
    Y he matado a una reina, cosa que no me gustó tanto, justo antes de que mi padre liberara la cura de una masiva infección que se apoderaria de la poca humanidad restante.

Deja un comentario