ANÁLISIS: Need for Speed

La necesidad de correr es algo que llama a muchos, pero no todos desean hacerlo de cualquier manera. Así, no siempre uno se conforma con correr con coches de ediciones limitadas o inalcanzables presupuestariamente para el 98% de la población, sino que además necesita que esos mismos coches tengan un estilo propio y diferenciado.

Need For Speed desde su primera entrega por allá por el 94, ha llevado a las distintas consolas dosis de adrenalina a bordo de todo tipo de coches, desde lo más exóticos y deportivos, hasta alguno más comerciales y mundanos. En 2003 y con el fenómeno tuning en pleno apogeo, gracias en gran parte a las famosas películas ‘The fast and the furius’, Electronic Arts sacó al mercado la séptima entrega de Need For Speed, introduciendo entre otros, la completa personalización visual y mecánica de los vehículos.

Después de 12 años, y tras unas cuantas entregas más, Electronic Arts ha vuelto a través del estudio que lo desarrolla, Ghost Games, a lanzar al mercado un Need For Speed donde, a diferencias de las últimas entregas, no priman las bandas de clavos ni los PEM, sino la personalización de los mismos. Por fin vuelve el tuning a Need For Speed.

ANÁLISIS

need for speed cab

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VERSIÓN DISPONIBLE

XBOX ONE – PS4 – PC

VERSIÓN ANALIZADA

PS4

DESARROLLADOR

GHOST GAMES

DISTRIBUIDOR

ELECTRONIC ARTS

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VALORACIÓN

7’8

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

La historia que vivimos en este Need For Speed es cuanto menos predecible, típica y pueril. Como no, un chico descubre nuestro talento al volante y nos invita a iniciarnos, junto con su grupo de amigos, en el mundo de las carreras ilegales, donde prima la gente sana, el monster y el colegueo (algo lejos de lo que uno se imagina en la realidad). Esta pandilla de 5 amigos, siendo uno de ellos una incógnita para nosotros, nos irán llamando más veces que tu madre cuando te vas de Erasmus, invitándonos a distintas carreras según el estilo de pilotaje de cada uno. Lo que debemos de conseguir es llamar la atención, ganando todas las carreras, de los mejores y más famosos pilotos del mundo; pero cuidado, los forajidos están al acecho.

Conforme vayamos ganando estas carreras que nuestros compis nos proponen podremos ir avanzando en la historia, contada esta a través de distintas escenas grabadas con actores reales. Esto da un plus a la pobre historia, pues todas las escenas las veremos desde una primera persona, dándole realismo y metiéndonos un poco, al menos, en ambientación.

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Need For Speed plantea una jugabilidad arcade en un mundo abierto, donde nosotros mismos seremos quienes guiemos el camino a seguir. Tenemos, además del teléfono móvil por el que nos llamarán nuestros compañeros, un mapa de la ciudad, de Ventura Bay, en el que nos aparecerán distintos iconos de los eventos que podemos realizar. Entre ellos encontramos las misiones, que son las carreras que debemos completar para poder ir avanzando en la historia, los llamados propiamente eventos, que son carreras para ganar dinero y experiencia, y los coleccionables, entre los que están las piezas gratis, la toma de fotos, o la realización de donuts (quemar goma en círculos realizando un cero).

Las carreras en las que podemos competir tienen una variedad aceptable. Es verdad que faltan alguna que otra clásica como la carrera de aceleración, pero las que si tenemos, poseen una variedad de objetivos que ayudan a superar la monotonía que puede llegar a producir al cabo de las horas. Carreras con objetivos varios, como las que unen los derrapes y el llegar primero a la meta, el conducir con estilo y alcanzar cierta velocidad, derrapes y estilo, etc.

Al finalizar las carreras nos valorarán nuestra actuación en función de cinco estilos: velocidad, al alcanzar velocidades máximas; estilo, al conducir con derrapes, atajos, rampas y demás; equipo, al cooperar con los compañeros; forajido, al llamar la atención de la policía y destruir el mobiliario urbano (cuidado con el inmobiliario, que no somos Harry Potter y ese no se traspasa); y por último personalización, según la modifación de nuestro vehículo. Estos puntos que se consiguen en función de nuestra conducción, se acumulan en forma de reputación para subir niveles y desbloquear nuevas mejoras, tanto para debajo del capó como para encima.

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Así, tenemos un centro de mando, nuestro garaje, donde podremos guardar hasta cinco coches. En este podremos realizar todas las tareas que conciernen a nuestro vehículo, menos pagar el impuesto de circulación y pasar la ITV. Desde la adquisición de los mismos, a su personalización visual y mecánica, y reglajes.

Hablando sobre la personalización visual de nuestros vehículos, destacamos el trabajo que los chicos de Ghost Games han hecho al respecto. La personalización se divide en dos grandes partes: a nivel de piezas, como los spliters, faldones, alerones, capós, guardabarros, maletero, y cualquier pieza de la carrocería que conozcas. Además aquí también se podrá modificar la altura e inclinación del vehículo, y el ancho y la posición del camber de las ruedas. Y a nivel de pintura y diseño, con la pintura base del coche con un completo mezclador de colores, pudiendo elegir el tono, la saturación y el brillo entre otros aspectos; y con los vinilos, con una amplia gama de formas y figuras simples y compuesta, números y letras, banderas, marcas, caras, logotipos, etc. Además, estos se podrán colocar en cualquier parte del vehículo, pudiendo ser modificadas su posiciónes, tamaños y colores de forma independiente unos de otros.

Pero la mona aunque se viste de seda, mona se queda. Por lo que también en nuestro querido garaje podremos modificar toda la maquinaria interior que monta nuestro coche. La personalización de las prestaciones del vehículo son amplísimas, encontrando algunos de las más clásicas como la ECU, el sistema de escape, el embrague, el óxido nitroso o los frenos, y otros no tan clásicos como el colector de entrada, el árbol de levas, el sistema eléctrico o el filtro del aire.

Por último, y para adaptar más aun si cabe cada coche al estilo propio de cada uno, podemos realizar ajustes de manejo, pudiendo realizar una configuración rápida y general en función de si queremos mayor agarre o derrape, o personalizar una a una las 16 opciones de ajuste que tenemos disponible.

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Todos esos ajustes que podemos realizar a nuestro coche condicionan en gran medida nuestra posterior conducción, ya que, las distintas carreras a las que tenemos que hacer frente requerirán diferentes aptitudes y estilos de conducción. Pues no es lo mismo el estilo de conducción y reglajes del coche que se necesitan para una carrera de drift por carreteras con curvas amplias y profundas, que una carrera de contrarreloj por carreteras con curvas sinuosas y cerradas. Es muy importante tanto, que tengamos distintos coches con distintos reglajes, como que sepamos elegir bien cuando utilizarlos. Esto se irá haciendo más necesario conforme vayamos avanzando en la historia y los competidores tengan coches más preparados.

Una de las cuestiones criticadas de este Need For Speed es su conducción excesivamente arcade. El tipo de juego que plantea Need For Speed no es de simulación, sino uno basado más en la facilidad para adquirir lujosos coches y prepararlos para competir, y en técnicas de conducción vistosas con facilidad de derrapes y adelantamientos a grandes velocidades, que en una jugabilidad centrada puramente en el manejo y respuesta realista del vehículo. Además le faltan cosas básicas, como la posibilidad de elegir la transmisión manual o la de cambiar a la cámara de cabina. Aun con todo, en rasgos generales el control es sencillo y acertado, permitiéndonos adaptarnos a él poco a poco, pero exigiéndonos conocerlo y dominarlo a un gran nivel para poder superar las pruebas que nos deparará el título al ir avanzando.

En cuanto al tema de la pericia de la IA, vuelven a tropezar con la misma piedra. Quizás en esta ocasión sea algo más viva, agresiva y ambiciosa, pero en líneas generales sigue pecando de ineptitud en muchas ocasiones. Estas lagunas el juego las cubre haciendo trampitas. Estas dichosas triquiñuelas son, que si la IA se empotra contra un edificio, la cantidad de segundos que le sacamos son casi inalcanzables, pero la sorpresa es, que al cabo de un tiempo, la encontramos pisándonos los talones e incluso adelantándonos. Y cuando competimos en equipo, la IA no distingue los colores, si tu propio compañero tiene que usarte con valla, te usa, te echa fuera de la carretera y se queda tan pancho.

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Otro cantar es la policía. Los pobres parecen que van montados en segways(el transporte eléctrico de dos ruedas que se está haciendo famoso),son torpes, lentos y además escasos en números. La probabilidad de que te cojan es nula.

La duración total del juego varía de forma sustancial de un usuario a otro en función de lo que nos guste personalizar el coche o adquirir distintos modelos. Si vamos a piñón fijo con los coches necesarios, las misiones principales y poca personalización, podremos acabar la historia en menos de 15 horas; pero la apetecible lista de vehículos disponibles y las ingentes posibilidades de personalización, harán de seguro, que perdamos unas cuantas horas más para acabar la historia principal.

Otra de las cuestiones que no ha calado bien en el público es la obligatoria conexión permanente a internet. Es entendible la necesidad de que se requiriera una conexión permanente cuando el título se fundamenta en una acción multijugador, cuyo caso no es este. La excusa, digámoslo así, que el nuevo Need For Speed tiene para exigir una conexión a internet continua es su superfluo componente social. Cuando comenzamos a jugar, nos incluyen en un servidor con varios jugadores más, con los cuales podemos interactuar para desafiarlos o para correr juntos como equipo. Lo tachamos de superfluo porque la posibilidad de coincidir con otro usuario desconocido en la misma carrera para participar como equipo es altamente improbable, y cuando se trata de retarlo, a menos que exista una paridad entre la potencia de los vehículos, será un paseo para el de mayor calibre.

En cuanto a su apartado gráfico, estamos de enhorabuena. El equipo de Ghost Games ha logrado una gran ambientación. Un extenso mapa que mezcla carreteras urbanas, montañosas y autopistas, una amalgama de más de 50 coches recreados a la completa exactitud, vertiginosas carreras sin bajadas de frames y un pavimento y juego de luces y sombras magnifico. En Ventura Bay las carreras ilegales, como es normal, siempre se hacen de madrugada, con lo que siempre correremos de noche y con poco tráfico. El trabajo con la iluminación en los reflejos sobre el coche y el suelo al pasar por debajo de las innumerables luces que copan la ciudad, que junto al recurso del asfalto mojado, que siempre lo está, crean una conducción gráficamente impresionante cuya sensación no disminuye al alcanzar altas velocidades. Otra cosa que destacamos es la implementación de los coches ya personalizados digitalizados con las escenas reales, siendo casi imposible distinguir lo real de lo digital.

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Por el contrario, al levantar la vista del pavimento, encontramos elementos algo genéricos, sobre todo con el paso de las horas al recorrer muchas veces los mismos lugares. Otro detalle que debemos criticar es que los focos de los coches no alumbran. Desprenden luz, pero si pasamos por alguna zona oscuro, estos no ejercen su función, la de alumbrar.

En cuanto al apartado sonoro, Electronic Arts nunca decepciona. La BSO, en su gran mayoría compuesta por música electrónica, acompaña a la perfección a las trepidantes carreras, ajustándose automáticamente el volumen en función de que nos llamen, estemos en pleno adelantamiento o hayamos parado el motor. Por contra, y yo me he puesto muy triste por ello, han olvidado por completo de incluir temas del estilo de Sly Boogy, Snoop Dog o Terror Squad del NFS Underground, típico rap norteamericano, que tanto motivaba cuando sonaba al sacar el coche recién tuneado del taller.

Por último destacar el acierto de traer el título completamente traducido al castellano, tanto voces como menús. Cosa que se agradece sobre todo al conducir a 280 Km/h y no tener que estar leyendo subtítulos.

NUESTRA OPINIÓN FINAL

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Need For Speed vuelve a la senda que lo vio brillar, la mezcla de las carreras ilegales y de la personalización tuning. Su conducción arcade sencilla y vistosa hacen que podamos lucir con una personalización única los más de 50 coches que trae el título, en trepidantes carreras por una fotorrealista Ventura Bay. Pero no es perfecto, el hándicap de tener que estar permanentemente conectado a internet y la falta de ajustes y posibilidades de una conducción simulada, hacen que NFS haya dado dos pasos hacia delante y uno hacia detrás. Aunque lejos de lo que un día esta saga mostró, el camino a seguir parece haber sido reencontrado. Esperemos sepan aprovecharlo y seguir mejorando.
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