ANÁLISIS: Killing Floor 2

La importancia de los Mods en compatibles quedó patente años atrás, con la estructura de un juego se sacaban otro con mecánicas parecidas pero que su fin era completamente diferente, todo con bastante ingenio.

De esta forma han nacido bastantes juegos de renombre, y entre ellos el antecesor del que hoy nos ocupa, Killing Floor. Un sistema de oleadas de los que te ponen en tensión constante, donde un error de cálculo puede encerrarte en una esquina a esperar como llega tu muerte, Killing Floor 2 promete darte horas de matanzas, y si es con amigo, la sangre se triplica.

ANÁLISIS

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VERSIÓN DISPONIBLE

PS4 – PC

VERSIÓN ANALIZADA

PS4

DESARROLLADOR

TRIPWIRE INTERACTIVE

DISTRIBUIDOR

KOCH MEDIA

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VALORACIÓN

7

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

La nueva Europa

Ha pasado poco tiempo desde aquellos acontecimientos sucedidos en Killing Floor, el experimento fallido en Horizone Biotech ha dejado rota a la Union Europea, los distintos especímenes pululan a sus anchas por laboratorios, calles, estaciones de metro…

Las altas esferas no existen en una Europa sumida en la catástrofe más absoluta, la política y todos los órganos con poder han sido derogados por este virus que tanta pesadilla generó un mes atrás, para ello contamos con civiles muy preparados, luchan por devolver todo a su estado natural y, sobre todo, por su propia supervivencia. Para aniquilar tanto bicho suelto es necesario un arsenal a la altura, por ello la financiación privada es clave para acabar esta hecatombe de manera inmediata.

Una historia implementada a modo de música ambiente, utilizada como pretexto para aniquilar, exterminar y desmembrar a todo ser que se nos pase por delante.

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Locos por los zombies

Puede que no haya quedado claro, pero nos gustan los zombies, sí, en líneas generales amamos a estos seres putrefactos y sus derivados, ha quedado demostrado en la industria, el crecimiento de juegos de esta temática zombicida ha sido exponencial, y en Killing Floor 2 tienen además un nombre muy cool, porque un Zed nace, no se hace.

Cuando hablamos de estos Zeds estamos haciendo referencia a todo tipo de seres venidos desde el mismísimo infierno, desde los típicos zombies con sus carnes desgarradas y la musculatura completamente visible, pasando por seres sombra que simulan arañas y no son nada agradables a la vista, para terminar en los típicos brutos finales de oleada. Todo sigue un esquema muy parecido a lo visto tanto en el primer Killing Floor como en todos los juegos que comparten espíritu en masacres cooperativas.

Y ese esquema del que hablamos en el anterior párrafo no es otro que el de matar y matar sin parar, hasta que la horda de enemigos haya sido eliminada. Empezamos con oleadas fáciles, sin mucha complicación iremos acabando uno a uno con la tropa Zed, y mientras avanzamos en el numero de oleada más se nos ira complicando la papeleta, comenzarán a llover enemigos desde todos lados, sin ton ni son, con una inteligencia artificial algo mejorada por lo que las persecuciones serán más agobiantes si cabe.

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La forma de enfrentarnos al juego puede ser tanto en solitario como en grupo, con el offline nos enfrentaremos solos a todos los Zeds que ansíen nuestra carne, aunque todo sea dicho, la forma más disfrutable es la de reunirte con cinco amigos más y darle candela a todo bicho viviente. Las oleadas no podremos determinarlas manualmente, pero si determinaremos si deseamos que sea una partida corta (4 oleadas), media (7) o larga (10), además de elegir la dificultad con la que nos enfrentaremos a los enemigos.

Otro de los puntos fuertes de Killing floor 2 es la posibilidad de enfrentarnos en un 6 vs 6, donde un equipo será el grupo de civiles supervivientes, y el otro tendrá el honor de ponerse en la piel mugrienta de los Zeds, con todo lo que ello conlleva, los poderes de los Zeds más poderosos para así ahogar al equipo rival y no permitirles que superen la prueba.

Arsenal patrocinado por…

Cabía esperar que un juego de este calibre guardase todo un extenso arsenal con el que jugar con nuestros amigos esperpénticos, al fin y al cabo la diversión reside ahí, en ver la cantidad de opciones que tenemos a nuestra disposición para realizar las matanzas, no es lo mismo pegar un tiro a la cabeza con un arma de mano normal que clavar al enemigo en la pared con una herramientas de estas que lanzan clavos.

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Todo este arsenal lo iremos desbloqueando conforme avancen las oleadas, al final de cada oleada tendremos un tiempo limitado para llegar a paso ligero a las postas donde nuestro patrocinador nos ofrecerá todo el material, a modo de punto de venta, y con el dinero recaudado podremos ir desembolsando en distintos tipos de armas, o en mejoras para las mismas, además de ello tendremos que tener en cuenta nuestra resistencia, y es que no nos valdrá de nada hacernos de oro matando Zeds si después no se puede con la pelleja debido a la dichosa resistencia, así que podremos comprar armas siempre y cuando nuestro cuerpo nos lo permita.

Vísceras por todos lados

Cuando anunciaron esta segunda entrega de Killing Floor nos mostraron las bondades técnicas que supondría manejarnos en una Playstation 4 Pro, pero como de momento no tenemos esa posibilidad tendremos que “conformarnos” con nuestras PS4 normales, que además de para esta también están disponibles para PC.

Las bondades técnicas de las que hace gala Killing Floor 2 es sin duda su apartado artístico, con cada uno de los mapas consigue transportarnos a ese mundo de pesadilla del que intenta hacernos participes. No solo con la ambientación se puede uno regocijar, también cuenta con un nivel de texturizado decente, la lástima está en la tasa de frames por segundo, puesto que esta no llega ya a los mínimos exigidos sobre todo para un shooter, y además de esto contamos con alguna que otra caída en los puntos álgidos de los encuentros.

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Tampoco nos extenderemos mucho más en lo que a potencia bruta se refiere, el juego sin ser puntero cumple con creces para ser disfrutado, y aunque existan caídas como decíamos anteriormente, nada tan reseñable como para hacerlo una experiencia injugable.

NUESTRA OPINIÓN FINAL

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Nos llega la segunda entrega de Killing Floor, quizás pecando un poco de demasiado continuista y con regustillo a expansión, pero que de por sí cumple para todos aquellos que busquen lo que tanto les gustaba del primer título, o también para aquellos que les haya gustado todos estos nuevos y abundantes modos de zombies, donde nuestra premisa es acabar con cierto número de enemigos, aquí los denominamos Zeds.La forma de meterte de lleno con la ambientación es de agradecer, y si lo jugamos acompañados de amigos la experiencia se triplica en satisfacción, porque desgraciadamente si eres un jugador solitario podrás disfrutarlo, pero este estilo de juego está pensado casi en su totalidad de cara al multijugador.
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