Hacia tiempo que no me acercaba a un juego de sigilo de corte aventurero. Y que mejor que acerlo con la continuación de una franquicia bastante particular. Y es que Cyanide Studio nos ha sorprendido por mantener su apuesta por una saga que siempre ha tenido algo que aportar al género, Styx: Blades of Greed.

Una secuela donde el estudio no busca revolucionar el sigilo, sino ampliar lo que nos propuso en la anterior entrega. Dejando claro que aquí no se trata solo de esconderse, sino de moverse con astucia en entornos que parecen diseñados para desafiarnos, disfrutar de este peculiar personaje y su oscuro mundo.

En esta ocasión, volvemos a meternos en la piel de Styx, el goblin más cínico del mundo del sigilo, que ahora decide seguir sus propios intereses en lugar de trabajar para otros. Esta vez con la meta de apoderarse del cuarzo, un recurso tan poderoso como peligroso en un mundo al borde de la guerra.

Análisis de Styx Blades of Greed

A nivel de concepto base, nos volvemos a encontrar con un juego de aventuras bajo unas mecánicas de sigilo en tercera persona con un enfoque más abierto que sus predecesores. Ahora podemos explorar vastos entornos verticales mientras utilizamos habilidades como invisibilidad, clonación o control mental para infiltrarnos, evadir enemigos o manipular situaciones a nuestro favor.

Análisis de Styx Blades of Greed

Sin duda, lo que realmente me ha sorprendido del juego es como expande su escala sin perder su esencia. Los escenarios ya no son solo niveles cerrados, sino enormes mapas que funcionan casi como colmenas tridimensionales. Ahora podemos escalar una fachada, deslizarnos por una cuerda, colarnos por una chimenea, y reaparecer justo detrás de un guardia, dejando a todos confundidos. Siendo esa libertad lo que convierte cada situación en un pequeño rompecabezas que surge de manera natural.

Análisis de Styx Blades of Greed

Me ha gustado mucho el diseño vertical, y la brillantez de su estructura. Y es que zonas como The Wall, una ciudad construida en los arcos de un gigantesco viaducto, nos invita a explorar hacia arriba más que hacia adelante. Sintiendo como a menudo, el mejor camino no es el más obvio, ya que ese puede ser por una cornisa estrecha o por detrás de una ruta que solo se desbloquea al conseguir una nueva herramienta.

Análisis de Styx Blades of Greed

Tengo que destacar también las nuevas opciones de movilidad, como el gancho o el planeador, las cuales le dan un toque casi metroidvania. Y es que regresar a áreas anteriores con nuevas habilidades no solo es útil, sino que también resulta gratificante y motivador. Sintiendo que el mundo se va abriendo poco a poco, y no porque el juego te lo indique, sino porque ahora sabes cómo moverte en él.

También tengo que destacarla variedad de enfoques que aporta la experiencia a la hora de resolver situaciones. Pudiendo jugar como un fantasma absoluto o conseguir improvisar si te descubren. De hecho, cuando el sistema fluye, me ha terminado demostrando que escapar tras ser detectado puede ser incluso más emocionante y divertido que infiltrarse sin ser visto.

Análisis de Styx Blades of Greed

Sin embargo, no todo funciona a la perfección. Algunas misiones siguen estructuras repetitivas, como buscar fragmentos de cuarzo, que en teoría, pueden parecer poco inspiradas y faltas de motivación. Y aunque el diseño de obstáculos suele salvar estas situaciones, no siempre se evita una sensación de rutina y monotonía mal llevada.

Análisis de Styx Blades of Greed

También hay momentos de confusión. Y es que no siempre está claro qué elementos del entorno son relevantes para tu progreso, lo que puede llevar a perder tiempo intentando resolver algunos puzles por falta se referencias. A esto se suman pequeños fallos técnicos puntuales que rompen algo el ritmo tanto jugable como de interacción, y es que hay muchas interacciones inconsistentes con objetos o accesos que parecen bloqueados sin explicación alguna.

Análisis de Styx Blades of Greed

En conclusión, os tengo que decir que Styx: Blades of Greed se siente más como una evolución natural que como una revolución de su anterior entrega. Expandiendo el universo de la saga sin perder esa esencia donde el sigilo sigue siendo el núcleo de la experiencia.

Sin duda, es cierto que Styx puede ser un personaje complicado de querer, pero el mundo que lo rodea es más personal, único, y expresivo que nunca. Así que si sois de los que disfrutan de juegos donde la paciencia, la observación y la creatividad son más importantes que la fuerza bruta, este podría ser tu lugar ideal.

Y es que este Styx: Blades of Greed parece un título diseñado para aquellos que aman planificar cada movimiento… y también para los que disfrutan improvisar cuando las cosas no salen como se esperaba.

Código digital proporcionado por Nacon

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