Construyendo hacia el cielo
Los juegos de construcción de ciudades suelen extenderse sobre llanuras infinitas, creciendo en horizontal como si el progreso fuera siempre una cuestión de espacio. Sin embargo, Quite OK Games ha decidido darle la vuelta a esa lógica con Laysara: Summit Kingdom.
Y es que esta propuesta de construcción de ciudades y gestión de estas, transmite una idea muy clara, aquí no se trata de expandirse, sino de ascender. Una operación que parece simple, pero que cambia por completo la forma de entender el género.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 27 FEBRERO 2026 |
| DESARROLLADORA |
| Quite OK Games |
| DISTRIBUIDORA |
| Future Friends Games |
| PLATAFORMAS |
| PC – XBOX ONE – PS4 – SWITCH – XBOX SX – PS5 |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PC |
| VALORACIÓN |
| 8’5 |

¿De que va todo esto?
En Laysara: Summit Kingdom, guiamos a una civilización que ha sido expulsada de sus tierras y que debe reconstruir su hogar en lo alto de las montañas. Es un city builder que se centra en la gestión de recursos y la logística, donde cada asentamiento se levanta en una cumbre diferente y forma parte de una red más amplia.

La clave está en sobrevivir en un entorno hostil, donde desde el producir alimentos a extraer materiales, pasando por mantener el equilibrio social entre distintas castas, o conectar asentamientos mediante rutas comerciales, suponen un entresijo de opciones muy variadas y originales. Todo esto mientras la montaña y sus avalanchas nos recuerdan constantemente que no está ahí para facilitar las cosas.

Los detalles más y menos interesantes
Lo más interesante de este enfoque es su verticalidad. Aquí no se trata solo de poner edificios donde haya espacio; cada decisión está influenciada por la altura, el acceso y la estabilidad del terreno. Una granja puede funcionar perfectamente en la base, pero llevar sus productos hasta lo alto se convierte en un verdadero rompecabezas logístico.

Este cambio de perspectiva transforma completamente la estrategia. Ya no solo planificas en términos de eficiencia, sino también de supervivencia. El terreno deja de ser un simple mapa y se convierte en un desafío constante.
La gestión del transporte es, sin duda, el corazón del juego. Caminos, puentes, montacargas o túneles forman redes que deben funcionar como un reloj. Ver cómo los recursos fluyen correctamente entre niveles es tan satisfactorio como frustrante cuando todo se colapsa por una mala planificación.

Toca hablar de las avalanchas, las cuales añaden bastante tensión. Y es que no son desastres aleatorios, sino amenazas que puedes anticipar y mitigar, con opciones como reforestar laderas o construir barreras, lo cual puede salvar tu asentamiento de desaparecer bajo la nieve.

Además, el sistema social introduce una capa interesante. Y es que la población se divide en castas con necesidades muy distintas, lo que nos obliga a mantener un equilibrio constante. No basta con producir más; hay que hacerlo sin romper la armonía interna y del entorno.

Respecto a puntos menos agradecidos del juegos, deciros que la curva de aprendizaje puede ser bastante exigente. Y es que algunas consecuencias de decisiones tempranas pueden tardar horas en manifestarse, lo que puede resultar frustrante si no has planificado bien tu expansión, pudiendo chafar una partida por completo.

Por último, deciros que el ritmo de juego es bastante pausado. Y es que la falta de combate o amenazas externas hace que el desafío sea puramente estratégico. Cosa que hace que esto se alinee con la propuesta, pero puede no ser lo que buscan quienes prefieren estímulos más inmediatos o más acción estratégica.

Conclusiones
En conclusión, Laysara: Summit Kingdom es de esas obras que no busca competir con los gigantes del género, simplemente replicar una formula con unos entornos y situaciones distintas, y en ciertos matices redefiniendo las bases. Y es que este posee un enfoque en la verticalidad que transforma algo tan habitual como construir una ciudad, lo que nos lleva a un ejercicio de adaptación constante.
Sin duda no es un city builder diseñado para sesiones rápidas ni decisiones impulsivas, ya que requiere paciencia, observación y una buena dosis de tolerancia al error. Pero justamente eso, es lo que cada logro se sienta realmente merecido.
Así que si os gustan los juegos donde hay que planificar a largo plazo y observar cómo un sistema complejo va tomando forma poco a poco, este ascenso definitivamente vale la pena. Y es que buscar el conquistar la montaña nos va a hacer tener que aprender a vivir en armonía con ella.





