Solo ante la muerte
Crear un videojuego es un reto monumental, incluso para los estudios más establecidos. Por eso, cuando un proyecto surge del esfuerzo de una sola persona, inevitablemente despierta nuestra curiosidad. Y este es el caso de The Bearer & The Last Flame, un título que ha sido desarrollado por Dark Reaper Studio y publicado por Meridiem Games, al cual no me he podido resistir.
Y es que la aventura deja claro desde el primer segundo cuál es su propósito, poner ante un soulslike de manual. Para ello nos encontramos en ruinas sumidas en la oscuridad, con criaturas acechando en cada rincón, y una sensación constante de peligro y desasosiego que envuelve el aire, y que nos pone los pelos de punta, ante la que puede ser nuestra próxima muerte.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 6 MARZO 2026 |
| DESARROLLADORA |
| Dark Reaper Studio |
| DISTRIBUIDORA |
| Meridiem Games |
| PLATAFORMAS |
| PC – PS5 |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PS5 |
| VALORACIÓN |
| 7 |

¿De que va todo esto?
Empezando por la historia, deciros que esta nos transporta a un mundo donde la oscuridad ha consumido casi toda forma de vida. Los antiguos reinos han caído, los castillos están infestados de criaturas, y la esperanza parece ser solo un recuerdo lejano.
En medio de este sombrío panorama, nuestro personaje recibe una misión que, aunque sencilla en palabras, tiene enormes repercusiones, llevar la última llama del mundo. Una luz que simboliza la única oportunidad de restaurar algo de equilibrio en estas tierras oscuras.

En términos de jugabilidad, nos encontramos ante una aventura de acción en tercera persona con claras influencias del género soulslike. El combate requiere mucha paciencia, la exploración cautela y atención, y el progreso depende tanto de aprender los patrones de los enemigos como de mejorar el equipo del personaje. Y todo ello en un mundo que se desarrolla en varias zonas semiabiertas repletas de enemigos, secretos y peligros que nos va a llevar a la muerte cantidad de veces.
Los detalles más y menos interesantes
Uno de los aspectos que más me han gustado del juego es su atmósfera. Y es que el mundo logra transmitir esa sensación de decadencia que caracteriza a la fantasía oscura. Con castillos en ruinas, caminos olvidados y bosques tenebrosos, se crean escenarios que, aunque no sean técnicamente impresionantes, consiguen una ambientación muy convincente.

El combate también tiene momentos realmente satisfactorios y ante todo tensos. El sistema se basa en ataques ligeros y pesados, esquivas, bloqueos y gestión de resistencia, algo que cualquier jugador que conozca el género reconocerá al instante. Una vez que empecemos a dominar el ritmo, este nos lleva entre esperas al ataque del enemigo, pasando por saber rodar en el momento adecuado, hasta saber marcarnos un contraatacar, haciendo de los enfrentamientos que estos sea bastante entretenidos.
Además, el juego introduce algunas variaciones interesantes, como el sistema de objetos curativos de un solo uso. A diferencia de otros títulos similares, aquí no se recargan automáticamente al descansar, obligándonos a tener que gestionar de mejor manera nuestros recursos, y a pensarnos dos veces antes de lanzarnos a un combate.

Por lo que respecta a la exploración, esta también funciona de manera bastante efectiva. Las cinco zonas del juego esconden caminos secundarios, cofres y enemigos de todo tipo a cual más peligrosos. Y aunque no son mapas enormes, sí son lo suficientemente densos y bien estructurados como para invitarte a investigar cada rincón.

Sin embargo, hay aspectos que no me han terminado de gustar. Sin duda el más evidente es el sistema de combate, ya que he notado falta de precisión y algo de tosquedad. Pero ante todo, da esa mala sensación de que a veces parece que tu golpe debería impactar pero no lo hace, mientras que el enemigo no perdona una. Una pena, y más en este tipo de juegos, donde cada combate requiere precisión, ese detalle se nota bastante.
Por otro lado, la cámara también puede complicar las cosas bastante en espacios reducidos, especialmente cuando aparecen varios enemigos al mismo tiempo. En esos momentos, el desafío deja de ser táctico y se vuelve un poco caótico.

Desde un punto de vista técnico, el juego cumple con su cometido, aunque no deslumbra. Hay momentos específicos donde se notan pequeñas caídas en el rendimiento, algo que seguramente se mejorará con futuras actualizaciones. En cuanto al sonido, acompaña la experiencia de manera efectiva, gracias a una banda sonora que refuerza y da sentido a esa atmósfera de peligro constante.

Por cierto, recordad que los amigos de Meridiem Games han puesto a la venta una edición física para todos aquellos amantes del coleccionismo.

Conclusiones
En conclusión, The Bearer & The Last Flame es un proyecto que respira ambición y ganas de trabajar. En el que se percibe el cariño por el género y el gran esfuerzo que se ha puesto en crear un mundo oscuro y lleno de peligros. Está claro que no es un juego perfecto, y que presenta varios problemas de pulido, algunas decisiones de diseño que pueden ser discutibles, y como no podía ser menos, ciertas limitaciones técnicas, que intenta llevar adelante añadiendo mucha personalidad.
Sin duda, es un juego que requiere calma, paciencia, y mucha perseverancia, como suele pasar con la mayoría de los juegos del género. Pero si eres fan de los soulslike y te atraen las propuestas independientes con ideas frescas, este podría ser una experiencia que te valga la pena explorar pese a no ser uno de los que más brillen dentro de un género tan saturado.





