Una tranquila tienda de cachivaches
Vamos a darle caña a uno de esos juegos de trabajar que ha tenido tanta popularidad en el mundo independiente durante estos años. Una de esas experiencias relajantes a la vez que adictivas, donde nosotros nos marcamos el ritmo, como si fuésemos autónomos, eso sí en un mundo de fantasía, caballeros, elfos y ante todo, nuestros protagonista un goblins y su tienda de segunda mano.
Así que tras este contexto, surge Trash Goblin, un juego desarrollado y publicado por Spilt Milk Studios Ltd. y del cual os quiero hablar en estas líneas.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 28 MAYO 2025 |
| DESARROLLADORA |
| Spilt Milk Studios Ltd |
| DISTRIBUIDORA |
| Spilt Milk Studios Ltd |
| PLATAFORMAS |
| PC |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PC |
| VALORACIÓN |
| 7’5 |

¿De que va todo esto?
En Trash Goblin, nos convertimos, cómo ya os digo, en un pequeño goblin que hereda una modesta tienda de baratijas. Un negocio que tiene un funcionamiento bastante peculiar; recibimos sacos llenos de objetos cubiertos de mugre, los limpiamos, los restauramos y luego los vendemos a una clientela bastante singular, y muy exigentes.

Y es que todo gira en torno a esta dinámica principal, la cual se centra en tres acciones simples. Primero, descubrimos el objeto oculto dentro de un bloque de residuos usando un cincel. Luego, lo limpiamos con una esponja hasta que brille. Y finalmente, podemos venderlo o combinarlo con otros objetos a través de un sistema de “supraciclaje” que nos permite crear piezas más valiosas, y absurdas. Todo sea por tener contento al cliente.

Todo ello, y pese a ser un juego tranquilo, sucede sin presión ni límites estrictos, más allá de un temporizador que marca las acciones que podemos hacer cada día. Y es que los clientes esperan pacientemente, sin que el tiempo nos apure, llevándonos a ver cómo la tienda se transforma poco a poco en tu pequeño taller creativo.
Los detalles más y menos interesantes
El gran punto a destacar radica en el bucle jugable. Y es que aunque las acciones son bastante simples, el proceso de descubrir objetos, limpiarlos y combinarlos resulta sorprendentemente satisfactorio y adictivo. Sin duda es algo realmente gratificante el rescatar una baratija olvidada y convertirla en algo más valioso que vender.

Aquí entra lo que ya os he nombrado, el sistema de supraciclaje. Este le añade un toque estratégico en el que combinar diferentes piezas para crear nuevos objetos, como ensamblar varias partes de una muñeca o completar un conjunto decorativo, nos hace querer guardar objetos por si acaso le podemos sacar más rédito, y os aseguro que suele pasar con las cosas más absurdas. Así que sin darnos cuenta, nuestra mesa de trabajo se llenará de piezas esperando encontrar su pareja perfecta.

Como ya os cuento, el juego tiene un tono relajado. Aquí no hay barras de paciencia de los clientes, ni penalizaciones por tardar demasiado. Nos podemos tomar nuestro tiempo, experimentar o incluso rechazar encargos hasta que tengas el objeto adecuado. Por lo que si buscáis un juego para desconectar, esta filosofía funciona de maravilla.
En el aspecto visual, el estilo es sencillo pero muy coqueto y encantador. Las baratijas tienen modelos bastante detallados y los personajes presentan diseños simpáticos y llenos de personalidad. Incluso pequeños con físicas bien trabajadas, como el balanceo de las bolsas, el romper bloques, o los sonidos al limpiar objetos ayudan a reforzar la sensación táctil del proceso y de ese universo de fantasía comercial que nos rodea.

Eso sí, puedo también entender que el juego no sea para todo el mundo, ya que su ritmo puede resultar un poco lento para algunos jugadores. Y es que gran parte del tiempo estaremos repitiendo las mismas acciones una y otra vez, y aunque el juego introduce nuevas herramientas y mejoras para la tienda, la estructura básica apenas cambia. También hay momentos en los que la progresión se ve frenada por requisitos de dinero o por no encontrar ciertos objetos necesarios para avanzar en la historia, cosa que puede alargar algunas secciones más de lo que sería ideal.
Por último, he notado que a nivel técnico, aunque en general el rendimiento es sólido, pueden aparecer pequeños fallos puntuales o comportamientos extraños con algunos objetos.



Conclusiones
En conclusión, deciros que Trash Goblin es uno de esos juegos que realmente sabe lo que nos quiere aportar, una experiencia tranquila mientras no paramos de trabajar. Todo ello para desconectarnos un poco de la vida a base de esa satisfacción que sientes al organizar una estantería o restaurar algo que parecía no tener valor.
Cómo ya os he dicho, entiendo que no sea un juego para todo el mundo, especialmente si lo que buscas es acción o variedad constante, pero es una propuesta muy agradable dentro del género cozy. Así que si os gustan los juegos relajantes, gestionar pequeños negocios o simplemente transformar basura en tesoro, esta pequeña tienda goblin podría convertirse fácilmente en tu nuevo lugar favorito para desconectar.





