Regreso, como cada poco tiempo, al maravilloso mundo de la estrategia y la gestión. Está vez con la versión final de un juego que he seguido en todas sus fases, y que ha terminado por plantearse como una de las grandes propuestas del género para este año. Y es que el equipo de Foxy Voxel ha estado trabajando durante años en una idea muy específica, crear un simulador de colonias medieval que no solo nos desafíe a construir, sino también a sobrevivir con las decisiones que tomemos.

Como ya leéis, su nombre es Going Medieval, y en él todo comienza con una sensación casi engañosa, tres colonos, unos pocos recursos y la esperanza de que todo saldrá bien. Pero el tiempo pasa, y una vez superado el duro primer invierno o los primeros errores de planificación, la experiencia empieza mostrar lo grande, genial, y todo lo que nos puede llegar a ofrecer está sobresaliente experiencia medievo-gestora.

Como ya os vengo contando, la propuesta de Going Medieval es bastante clara, todo se basa en construir y gestionar un asentamiento en un mundo arrasado por la peste, donde la naturaleza ha vuelto a tomar el control. Todo comienza con un pequeño grupo de supervivientes, en un entorno hostil, donde debemos edificar y dar vida desde cero una colonia para que sea autosuficiente.

Análisis de Going Medieval

Y es que aquí os estoy hablando de un city builder con un fuerte enfoque en la supervivencia. Donde necesitamos recolectar recursos, cultivar alimentos, asignar tareas, investigar mejoras y defendernos de ataques. Todo esto en un mapa generado aleatoriamente, con total libertad para construir en diferentes niveles o incluso bajo tierra.

Análisis de Going Medieval

Entrando en detalles más particulares, y tras haberle echado una ingente cantidad de horas. De las cosas que más me han gustado de este Going Medieval es su profundidad. Y es que aquí no se trata solo de construir casas; aquí hay que pensar como un verdadero gestor. Donde decidir quién se encarga de cocinar, quién corta árboles o quién limpia, pueden ser la clave para que nuestra colonia prospere o se desmorone. Y aunque ver a nuestros colonos morir de hambre por una mala planificación duele, también nos vale como una lección para aprender de los errores.

Análisis de Going Medieval

Y es que hay que reconocer que el sistema de simulación es sorprendentemente completo. Cada personaje tiene sus propias habilidades, personalidad y necesidades. No es lo mismo asignar a un colono torpe a la cocina que dejar esa tarea a alguien con talento. Siendo muy curioso como ese tipo de decisiones generan pequeñas historias emergentes que hacen que cada partida sea única.

Otro gran acierto que os quiero subrayar es la libertad de construcción. Y es que poder crear fortalezas en vertical, excavar cuevas o modificar el terreno aporta una creatividad poco común en el género. Dando la sensación de que no solo estamos colocando estructuras; sino que estamos dando sentido y rienda suelta a un diseño de un espacio lleno de vida, ágil y funcional.

Análisis de Going Medieval

Tampoco quiero dejar de nombrar el genial componente impredecible, y es que este también funciona muy bien. Y es que variadas situaciones como; la llegada de un forastero perseguido o un ataque inesperado, nos van a obligar a reaccionar al instante, tomando decisiones rápidas y poniendo a prueba nuestras capacidades. Sin duda, un curioso caos controlado, que mantiene el interés y la intensidad incluso después de varias horas de juego.

Sin embargo, tengo que deciros que este no es un juego fácil de asimilar. La curva de aprendizaje es exigente, y aunque el tutorial ayuda, hay momentos en los que la cantidad de sistemas y acciones que implementa pueden resultar abrumadoras. Y es que gestionar prioridades, recursos, horarios y producción al mismo tiempo es un desafío especialmente duro al principio.

Análisis de Going Medieval

Además, el juego plantea un ritmo lento. Aquí no vamos a construir una gran ciudad en unas pocas horas, aquí se requiere paciencia, avanzar paso a paso, y eso será parte de su encanto; aunque entiendo que para otros jugadores puede volverse un poco pesado.

Por último, deciros que a nivel técnico es un juego con mucha personalidad visual. Con bonitos entorno, particulares personajes, y una ambientación sonora y musical que consigue meternos de lleno en la época que representa.

En definitiva, tengo que deciros que Going Medieval es uno de esos juegos que realmente te devuelve lo que le das. Y es que si te sumerges en él, aprendes de tus tropiezos, gracias a que te deja llevar tú ritmo, ofreciendo una experiencia increíblemente gratificante y adictiva.

Es cierto que no es un juego inmediato ni especialmente fácil de abordar, pero cuando todo encaja, cuando ves cómo tu pequeña aldea se transforma en una fortaleza funcional, sientes una satisfacción que es difícil de igualar.

Sin duda una genial experiencia que recomiendo con mucha fuerza a quienes disfrutan gestionando sistemas de hábitat complejos y creando sus propias narrativas. Donde si eres de los que te encanta construir, planificar y sobrevivir… aquí tienes horas, y algunos fracasos, garantizadas.

Código digital proporcionado por Cosmocover PR

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

Facebooktwitter