Empezar a hablar de Screamer, es empezar a hablar de un estudio que decidió salirse de su zona de confort, Milestone S.r.l. Y es que tras llevarse años ligado a la simulación, y eso lo sabe cualquiera que haya seguido su trayectoria, nos han querido sorprender, y mucho, con una propuesta bastante única y llamativa donde nada más arrancar el juego queda claro que esto no va a ir solo de correr.

Y es que Screamer es una experiencia particular que nos lleva a sobrevivir a un espectáculo donde la velocidad y la agresividad van de la mano. Todo ello bajo un concepto jugable que no busca ponerlos fácil desde el primer momento, ya que intenta y consigue retarnos, y ante todo, meternos en su mundo y su historia. Así que quedaros por estás líneas porque sé que la cosa os interesa.

Screamer nos sitúa en un futuro con una estética anime de los noventa, donde el torneo del mismo nombre reúne a pilotos que compiten por motivos muy distintos; gloria, venganza, e incluso poder. Así que como veréis, elegir a un personaje no es solo una decisión estética, también implica asumir su estilo de conducción y sus habilidades particulares, que se entrelaza con una concepción narrativa bien implementada.

Análisis de Screamer

Esto nos acerca a carreras arcade, pero con una capa extra, y es que aquí no basta con acelerar, porque nos acompaña el sistema Echo, el cual nos permite impulsarnos, atacar a los rivales, o defendernos de sus golpes. Una frenética dinámica que oscila constantemente entre la velocidad y la destrucción, y todo ello mientras recorres circuitos cargados de neones, curvas exigentes, y caos por todas partes.

Análisis de Screamer

Empezando por lo que más me ha gustado, que son bastantes cosas. Lo primero que quiero destacar es su identidad, porque Screamer sabe perfectamente lo que es y no intenta disimularlo. Este posee una jugabilidad híbrida, donde el conducir y pelear al mismo tiempo, es lo que lo diferencia de todo lo demás. Y es que cuando empezamos a combinar el impulso del Sync con los ataques del Entropy, y las cosas empiezan a fluir entre el caos, aportando unas sensaciones realmente brutales. Y es que desde encadenar un derrape, pasando por activar un boost en el momento justo, o terminar por rematar a un rival en plena recta, tiene algo tan potencialmente motivador y brillante, que cuesta describir pero se disfruta mucho.

Análisis de Screamer

Estás brutales bases jugables, se unen de manera genial a una dirección artística que también merece ser subrayada con fuerza. Y es que este nos mete en un universo cyberpunk que entra muy bien por los ojos, destacando el diseño de los coches, cargados de una personalidad que casi parecen tener sus propias motivaciones. Es curioso como cada equipo tiene su propio carácter, y eso se nota tanto en el diseño visual como en cómo se comportan en pista. Pero la cosa no queda ahí, ya que todo ello queda entrelazado a una banda sonora que acompaña todo esto con mucha energía, reforzando esa sensación de espectáculo continuo que el juego persigue desde el primer minuto.

Análisis de Screamer

Pero aún hay más. Toca hablar de la narrativa, y casi ese concepto de novela gráfica. Y es que sin ser ninguna maravilla, aunque demasiado para ser un juego de este género, cumple su función muy bien. Y aunque está cargada de clichés y no siempre acierta, tengo que reseñar que sus personajes y conflictos consiguen mantenernos interesados más de lo que esperaba, dando con ello contexto y personalidad a todo lo demás. Por cierto, me ha parecido muy interesante el sistema de objetivos, o misiones, en las carreras, dando ciertas motivación extra en forma de misiones en casa dispuesta.

Análisis de Screamer

Eso sí, hay detalles a los que me ha costado más entrar. Por un lado está el sistema de control, al menos al principio. Y es que manejar dos sticks a la vez para conducir y derrapar puede resultar bastante confuso, por ello hay que tener paciencia ya que durante las primeras horas nos vamos a equivocar más de lo que nos gustaría.

Análisis de Screamer

A eso se le suma la cantidad de sistemas y conceptos que tenemos que gestionar a la vez; velocidad, cambios de marcha, energía, combate… La verdad que en ciertos momentos me he encontrado más pendiente de todos los detalles de la interfaz que de lo que pasaba en la pista.

Análisis de Screamer

En definitiva, Screamer es una apuesta valiente, y hay que reconocérselo. Y es que es una experiencia que no intenta resultarnos familiar, ni busca que lo entiendas a la primera. Quiere que te lo trabajes, que lo aprendas, que lo domines. Y cuando eso ocurre, el juego te lo devuelve con una experiencia intensa, frenética, con cierta estratégica, y sorprendentemente gratificante.

Y es que Screamer es un juego para quien no le asuste salirse de lo convencional. Así que si le dais el tiempo que pide, Screamer puede convertirse en ese tipo de juego que, sin haberlo buscado, termina enganchando más de lo que estaríamos dispuesto a admitir.

Código digital proporcionado por Plaion

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