Sin lugar a duda hay juegos que llegan con el peso de una historia entera a sus espaldas. Y es que para SEGA, Sonic no es solo un personaje, es su buque insignia y un icono dentro del mundo de los videojuegos. Y aunque es cierto que con sus juegos, SEGA ha cumplido con lo que se merece unas veces y roto otras tantas, eso lo sabemos todos los que llevamos años siguiéndole la pista, con este que me traigo hoy entre manos con este análisis, tengo que reconocer que si lo ha hecho.

Y es que nada más arrancar este Sonic Racing: CrossWorlds, uno ya se queda ensimismado con el el propio homenaje que se ha hecho a todos los personajes de la compañía, y a esos lugares que tantas veces hemos visitados, y todo ello perfectamente enlazado con un nuevo juego de velocidad arcade, que os aseguro que se queda a unos pocos centímetros de ser de los mejores de sus género, y que sin lugar a duda le tenéis que dar una oportunidad si os va el frenesí de los karts.

Como ya os imagináis, y creo que poco tengo que decir aquí, es que nos encontramos ante un juego donde nos ponemos al volante, junto a Sonic y compañía, de un juego de carreras arcade donde se combinan circuitos tradicionales con saltos entre dimensiones.

Análisis de Sonic Racing: CrossWorlds

Una experiencia muy competitiva, donde nos la jugamos en carreras de tres vueltas donde, en mitad del recorrido, se abren portales hacia otros escenarios. Cosa que nos lleva a alternar entre coches, aviones, y lanchas, según el terreno, cosa que nos obliga a adaptarnos y personalizar habilidades ante cada situación. Todo ello nos acerca a partidas rápidas y dinámicas, con una rejugabilidad que motiva al cuerpo a disfrutar de una y otra más

Análisis de Sonic Racing: CrossWorlds

Toca empezar hablando de lo más evidente, lo bien que se siente al correr y al sentirnos a los mando de nuestro vehículo. Y es que la conducción es ágil, rápida y satisfactoria, con esa respuesta inmediata que distingue a los buenos arcades de los mediocres. Y todo ello muy bien equilibrado e integrado a la hora de elegir bien al personaje, ya que eso marca diferencias, dándole peso a cada decisión antes de cruzar la línea de salida que hacen que una buena elección que se adapte a nuestra forma de jugar puede marcar la diferencia.

Análisis de Sonic Racing: CrossWorlds

La variedad estructural de las pistas es otro acierto difícil de ignorar. Y es que esas bases jugables donde cambiamos de terreno, en las que pasar del asfalto al aire o al agua en cuestión de segundos es toda una pasada. Y es que esto evita que las carreras caigan en la monotonía que se suelen dar mucho en el género. Eso si, es cierto que hay ciertos altibajos, pero la intención de mantenernos alerta y activos funciona muy bien y eso en un kart vale su peso en oro.

Análisis de Sonic Racing: CrossWorlds

Por otro lado, tengo que hablaros del sistema de portales. Y es que este le inyecta personalidad al conjunto, ya que al terminar la primera vuelta en cabeza y decidir hacia qué mundo saltar, se añade una curiosa situación que lo hace único en el género de los kart, rompiendo con ello esa rutina hipnótica de tres vueltas idénticas.

Por otro lado, y aunque bajo ciertos matices que luego os contaré, hay que destacar el soporte continuo; con nuevos personajes, circuitos y contenido gratuito, que mantiene el juego con vida más allá del lanzamiento. Pudiendo correr por entornos preciosos, con una fluidez técnica maravillosa, y con temas musicales de clásicos de Sega, o ver mezclas imposibles de personajes que convierte cada sesión de juego en un pequeño y cariñoso homenaje a la historia de la compañía.

Ahora bien, no todo brilla al mismo nivel. Los circuitos, aunque correctos, rara vez nos sorprenden. Cuesta recordar muchos de ellos tras varias horas, y eso en un juego de carreras no es un detalle menor, es casi uno de esos puntos claves que lo hacen llegar a la excelencia. Y es que ciertamente ha faltado ese golpe de inspiración que nos motive a correr un circuito una y otra vez.

Análisis de Sonic Racing: CrossWorlds

El modo para un jugador también acusa cierta falta de ambición. Más allá de copas y contrarreloj, los incentivos para quedarse sin conexión son escasos, y aunque el online funciona con solvencia, no siempre queremos depender de otros para exprimirlo de verdad. Tampoco quiero dejar de subrayar otros detalles menores que me han chocado mucho, especialmente el tema de los personajes DLC, ya que su presencia, y casi publicidad, constante en los menús antes de haber pasado por caja generan una fricción innecesaria que, sin arruinar la experiencia, sí enturbia lo que debería ser una celebración de este universo seguero.

Análisis de Sonic Racing: CrossWorlds

En conclusión, y tras haber cruzado la meta cientos de veces, me he quedado con una sensación realmente buenas. Y es que hay que reconocer que estamos ante un juego divertido, sólido y con ideas muy bien plasmadas. Y aunque no termina de pisar el acelerador a fondo cuando más importa, todo lo que termina aportando lo clava.

Es cierto que Sonic Racing: CrossWorlds nos ofrece carreras tan intensas y un sistema lo suficientemente fresco como para quedar por encima de otros productos dentro de un género muy competido.

Eso sí, y sin lugar a duda lo recomiendo con fuerza, especialmente a quienes buscan un juegos de carreras arcade ágil, pulido y bien acabado, donde se nos hace disfrutar de partidas rápidas para desconectar del mundo sin apenas complicaciones, y disfrutar con amigos, o con la propia maquina, de esos piques que seguro que no olvidareis en mucho tiempo.

Código digital proporcionado por Cosmocover PR

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