Crema, el estudio español que ya había dejado marcados con el particular universo de Temtem, vuelve a colocarse en mi radar junto a GGTech Studios con una propuesta que cambia radicalmente el tono de su saga. Y es que tras haber construido un mundo centrado en la captura y el combate estratégico de criaturas, el equipo se lanza a un terreno completamente distinto, el de los survivor-like, es decir, género donde la pantalla se convierte en un enjambre constante de enemigos y caos apenas controlado.

Una experiencia que nos pone de golpe dentro de una tormenta de colores, balas y criaturas, que no nos dejan ni respirar, en un juego con una potente vertiente que nos acerca a la acción mas caótica y frenética, y que nos absorbe durante horas casi de forma automática.

Como ya os comento, Temtem: Swarm nos sitúa en arenas cerradas donde debemos sobrevivir a oleadas interminables de criaturas mientras mejoramos nuestras habilidades en tiempo real. El objetivo es simple en apariencia; resistir, evolucionar y derrotar jefes cada vez más agresivos.

Análisis de Temtem: Swarm

Una experiencia que podemos jugar en solitario o en cooperativo de hasta tres jugadores, donde la coordinación, o el caos compartido, marcan el ritmo de cada partida. Siendo muy interesante como cada Temtem aporta habilidades distintas que nos permiten construir sinergias ofensivas o defensivas mientras la dificultad escala sin piedad.

Análisis de Temtem: Swarm

En cuanto a puntos más específicos, deciros que lo que más engancha del juego, es sin lugar a duda su progresión dentro de cada run. Y es que esta nos lleva a descubrir y transformar a nuestro Temtem en una auténtica máquina de destrucción a medida que subimos de nivel, desbloqueamos habilidades, y encadenamos mejoras que se sienten orgánicas y satisfactorias. Un proceso realmente adictivo, que nos lleva desde unos inicios frágiles, casi indefensos, y nos hace terminar arrasando la pantalla con una build que nosotros mismos hemos ido construyendo decisión a decisión.

Análisis de Temtem: Swarm

El cooperativo es otro punto que brilla con especial fuerza. Y es que cuando nos coordinamos con otros jugadores y combinamos roles de daño, control y soporte, la experiencia da un salto cualitativo considerable. No hace falta una estrategia milimétrica; a veces basta con la improvisación bien entendida para que todo encaje de una forma que sorprende incluso a los propios jugadores.

Análisis de Temtem: Swarm

Por otro lado, los combates contra jefes son otro punto a destacar. Y es que nos enfrentamos a criaturas enormes que llenan la pantalla de patrones de ataque y nos obligan a reaccionar constantemente. Es aquí donde el juego muestra su mejor cara, y es que aunque es un autentico caos, es de esos que nos incita a aprender a leer las situaciones, anticiparnos a ellas y, con el tiempo, incluso a dominar.

Análisis de Temtem: Swarm

Sin embargo, no todo funciona igual de bien. Y es que por ejemplo, en los tramos más avanzados de la partida, la saturación y el caos visual se convierte en un problema. Y pese a que todo, tanto a nivel visual como musical está hecho con mimo y diseños muy cuidados, hay momentos en el que seguir a nuestro propio personaje entre tantos efectos, enemigos y habilidades no resulta sencillo, y esa falta de claridad puede romper la lectura del combate en los momentos en los que más necesitamos tenerla, cosa que en el cooperativo se multiplica.

Análisis de Temtem: Swarm

Por último, aunque la variedad de builds es sólida, la estructura general de las partidas puede volverse repetitiva tras varias sesiones seguidas, algo normal en este tipo de juegos. Y aunque el bucle de juego engancha, no evoluciona lo suficiente como para mantenernos siempre enganchado, ya que muchos requerimientos para avanzar nos hace repetir en demasía ciertas fases y conseguir objetivos muy cansinos.

En conclusión, tengo que deciros que Temtem: Swarm me ha dejado una sensación bastante curiosa, esa de ver como un universo que ya conocido, se ha terminado colocando jugablemente en un extremo opuesto conceptual. Hay que reconocer que es divertido, intenso y muy sólido en cooperativo, siendo un juego que sabe recompensar tanto la coordinación como el aprendizaje constante. Eso sí, es cierto que se sufre cuando el caos se vuelve excesivo, sí, pero ese caos también forma parte de su personalidad, y con el tiempo aprendemos a sobrevivir dentro de él.

Una experiencia que consigue algo igual de valioso, que nos quedemos un rato más dentro de su tormenta de seres, balas, y luces, solo para ver hasta dónde podemos resistir antes de que el enjambre nos alcance.

Código digital proporcionado por Crema

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