Una sigilosa sombra de una raza olvidada
La buena gente de Baby Robot Games, debuta en la industria con Ereban: Shadow Legacy. Un primer proyecto que deja claras el potencial de este pequeño estudio nacional. Con el que se ha sacado de la chistera una interesante propuesta que sabe combinar sigilo clásico con ideas muy curiosas y sorprendentes que consiguen coexionar un notoria obra con mucha personalidad.
Y es que lo que han hecho con Ereban, me ha parecido que tiene mucho mérito, y más en un género dominado por referentes muy marcados, donde no es fácil encontrar una voz propia. Pero visto lo visto aquí hay ambición e intención. Y es que basta con dar el primer paso entre las sombras para sentir como todo fluye cuando nos deslizáis por una pared como si fuerais tinta viva, desaparecemos en la oscuridad, o convertimos el escenario en vuestro refugio natural. Así que seguid leyendo este artículo porque os voy a dar las razones por lo que tenéis que dejar entrar en vuetsra vida esta obra.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 10 ABRIL 2026 |
| DESARROLLADORA |
| Baby Robot Games |
| DISTRIBUIDORA |
| Baby Robot Games |
| PLATAFORMAS |
| PC – XBOX SX – PS5 |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PS5 |
| VALORACIÓN |
| 8 |

¿De que va todo esto?
Ereban: Shadow Legacy nos proponemos encarnar a Ayana, la última descendiente de una raza olvidada, mientras buscamos respuestas sobre vuestro pasado. Todo ello envuelto por entornos de ciencia ficción dominados por una corporación opresiva, donde deberemos avanzar infiltrándonos sin ser detectados o eliminando amenazas desde las sombras.

Una plataforma que combina plataformas y sigilo gracias a una habilidad clave, el fundiros con la oscuridad para desplazaros, escondernos y atacar. Todo ello incrustado en un diseño de niveles abiertos donde elegís cómo afrontar cada situación.

Los detalles más y menos interesantes
De los puntos que más me han gustado de este, es sin lugar a duda, la posibilidad de convertiros en sombra, y lo digo de forma literal, no es solo un truco visual, es una mecánica que redefine el movimiento. Por lo que deslizaros por paredes, trepar sin esfuerzo, o colarnos por zonas aparentemente imposibles, genera una sensación de fluidez muy satisfactoria. Siendo como si el sigilo dejara de ser esperar agazapados en una esquina para convertirse en un baile constante entre luces y oscuridad.

Siendo aquí donde también brilla el diseño de niveles. Y es que los escenarios verticales, llenos de recovecos y rutas alternativas, os invitan a experimentar. Resolver puzles moviendo elementos para crear nuevas sombras, o aprovechar el movimiento de objetos para avanzar, nos regala momentos realmente ingeniosos. Y es que cuando todo encaja, nos hace sentir casi como espectros imposibles de atrapar. Me ha gustado mucho como sabe intercalar momentos muy inspirados con secciones más rutinarias, lo que hace que la experiencia mantenga una tensión y una variedad constante, y eso se nota dándole mucha más variedad.

El apartado visual acompaña bien esta propuesta. El estilo cel-shading limpio, que permite distinguir con claridad qué zonas son seguras y cuáles no, y el contraste entre entornos industriales y ruinas abandonadas aporta personalidad a un mundo que, sin decir demasiado, sugiere decadencia constante.

Por otro lado, el juego nos ofrece herramientas interesantes, aunque rara vez os exige usarlas. Dejandonos cierta libertad para tomar la mejor de las decisiones. Eso sí, es cierto que la inteligencia artificial de los enemigos resulta predecible, con patrullas que permiten esquivarlos sin demasiada planificación. Cosa que provoca que muchas veces nos limitemos a usar la habilidad básica de sombra, dejando de lado gadgets y poderes más avanzados que merecerían más protagonismo.

La narrativa tampoco termina de despegar. Y pese a que parte de una premisa atractiva, con identidad, memoria, opresión; no la desarrolla con la profundidad que me hubiese gustado. Y es que Ayana evoluciona ligeramente, pero el resto del elenco apenas deja huella. Aquí se incluyen ciertas decisiones morales, que podrían haber sido un pilar de la experiencia, pero se sienten algo superficiales, con consecuencias que no siempre encajan con lo que hemos hecho.

Conclusiones
En conclusión, Ereban: Shadow Legacy es un juego que funciona mejor cuando dejamos de pensarlo como un sigilo puro y empezáis a disfrutarlo como una experiencia de movimiento y exploración. Una aventura llena de potentes momentos, especialmente cuando encadenamos saltos, sombras y rutas imposibles, cobrando vida, y consiguiendo el llevarnos de la mano por esa sensación de ser parte del escenario.
Es cierto que tienen cosas a mejor, como apretar más en dificultad, pulir su narrativa y confiar más en sus propias ideas. Pero también es justo reconocer que, para ser un debut, hay personalidad y una base muy prometedora sobre la que construir. Porque aunque no siempre nos ponga contra las cuerdas, sí logra algo importante; haceros sentir parte de la sombra y de un universo tan particular.





