Un ratón detective muy noir
Hablar de Fumi Games es hacerlo de un estudio joven, pero con una identidad sorprendentemente clara desde su primer gran proyecto. En una industria donde muchos debutantes buscan encajar, ellos han decidido desmarcarse con una propuesta estética y jugable muy concreta.
Y es que basta solo con arrancar MOUSE: P.I. For Hire para entenderlo. Ya que nos encontramos caminando por una ciudad en blanco y negro, con jazz susurrando de fondo y balas silbando como si fueran parte de la melodía. Y todo ello con la gracia de colarnos de lleno en una pelicula de dibujos animados que trae a nuestras vidas otros momentos más clásicos de la animación.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 16 ABRIL 2026 |
| DESARROLLADORA |
| Fumi Games |
| DISTRIBUIDORA |
| PlaySide |
| PLATAFORMAS |
| PC – XBOX ONE – PS4 – SWITCH – XBOX SX – PS5 – SWITCH 2 |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PC |
| VALORACIÓN |
| 8’5 |

¿De que va todo esto?
Nos ponemos en la piel de Jack Pepper, un detective privado con pasado militar. Este nos sumerge en una historia de desapariciones que pronto deriva en corrupción, crimen organizado y conspiraciones. Todo ello bajo las bases de un shooter en primera persona con fuerte carga narrativa, ambientado en una ciudad inspirada en los años 30 y protagonizada por personajes antropomórficos.

La mecánica central consiste en alternar entre tiroteos bastante intensos, y exploración detectivesca, donde desde investigar escenarios, hasta recopilar pistas, pasando por reconstruir casos mientras avanzamos por distintos entornos urbanos, el algo que tenemos que tener muy en la mente. Y todo ello envuelto en una estética de animación clásica hecha a mano que os dejará con la boca abierta desde los primeros minutos.

Los detalles más y menos interesantes
Lo primero que nos golpea, y lo hace con estilo, es su dirección artística. Ese blanco y negro que te llena la pantalla, y esas animaciones elásticas y exageradas, no es solo un reclamo visual, es identidad pura. Cada movimiento, cada arma, cada enemigo parece sacado de un corto clásico pero reinterpretado con mala leche. Una autentica gozada para los ojos.

En lo jugable, combinar disparos con exploración resulta más satisfactorio de lo esperado. No se trata solo de avanzar disparando, sino de detenernos, observar y deducir. Aquí tengo que destacar el diseño de niveles, el cual nos invita a curiosear, a descubrir secretos escondidos en rincones improbables. Y cuando toca la acción, enfrentaros a enemigos variados os obliga a movernos, a priorizar objetivos, y a no confiarnos en ningún momento.

La banda sonora merece mención aparte. Ese jazz constante no solo acompaña: define el ritmo. Avanzar mientras el saxofón marca el pulso convierte cada enfrentamiento en una especie de coreografía improvisada que os costará olvidar.
También tengo que destacar la variedad de armas y habilidades. Os descubriréis usando herramientas tan absurdas como creativas, encontrando desde unos gadgets exagerados, hasta potenciadores casi caricaturescos, que aportan frescura constante. Aquí no hay miedo al exceso, y eso se agradece.

Pero no todo funciona igual de bien. En ciertos momentos, la claridad visual se resiente. Ese mismo estilo tan marcado, puede jugaros en contra, y haceros confundir elementos del escenario o perder referencias en zonas oscuras ocurre más de lo deseable, y en un shooter tan particular y frenético, esto tiene un coste bastante reseñable.

Además, aunque la estructura apunta a libertad, en la práctica muchos tramos resultan más lineales de lo que aparentan. Y es que pese a que la exploración está ahí, a veces da la sensación de seguir un camino demasiado marcado para llamarlo verdadera libertad.
Por último, algunos picos del ritmo narrativo pueden hacerse pesados. Deteneros en escenas largas o diálogos extensos rompe, en ocasiones, la inercia de una experiencia que funciona mejor cuando no para.



Conclusiones
MOUSE: P.I. For Hire es de esos juegos que no se conforman con funcionar, sino que además quiere destacar, y la verdad que lo consiguen. Y es que tiene ese algo que muchos títulos han perdido por el camino, personalidad. Ya que cada vez que terminas la partida nos deja con la sensación de haber vivido algo distinto. De haberos movido dentro de un dibujo animado que respira, que dispara y que también nos deja pensar. No siendo solo un shooter, ni solo una aventura detectivesca; es un híbrido que, cuando encaja, resulta tremendamente especial.
Sin lugar a duda os lo recomiendo si os gustan las propuestas visuales únicas y los shooters con algo más de cerebro que músculo. Aquí vais a encontrar un juego que merece vuestro tiempo. Y, probablemente, vuestra sonrisa cómplice mientras todo explota al ritmo del jazz.





