El buen robot pescador
La unión entre Beehive Studios, y la distribuidora Pretty Soon Games, nos traen una de esas experiencias con la que quieren demostrarnos cómo unas mecánica bien ejecutadas, y mucho amor, pueden ser realmente adictivas. Para ello nos presentan el particular juego de pesca, Scale the Depths.
Un juego donde este duro trabajo, se une a la exploración y gestión, llevándonos a una aventura protagonizada por un pequeño robot pescador, con una clara propuesta principal, hacer que lo cotidiano resulte irresistible. Y la verdad que lo consigue de una forma maravillosa, y es que basta con la primera inmersión para entender que esto nos va a hacer disfrutar más horas de las previstas.

Unas bases jugables que nos llevan a un bucle muy bien traído. Donde; pescamos, procesamos las capturas, las vendemos a una clientela variopinta y reinvertimos los beneficios en equipamiento mejor. Un ciclo se despliega a lo largo de escenarios inspirados en lugares reales y leyendas populares, cómo; el lago Ness, y otros rincones remotos del océano, los cuales funcionan como variopintas capas de contenido y progresión, en las que cada zona introduce criaturas nuevas, obstáculos distintos y secretos que no se revelan en la primera visita.
Y es que todo ello queda bajo la estructura de un juego de gestión, que nos lleva a una curiosa narrativa, en la que misterios submarinos y tesoros olvidados, se irán mezclando, al ritmo que nos apetezca, con nuestro trabajo pesquero.

En primer lugar hay que destacar el ritmo de progresión. Un ciclo pescar-procesar-mejorar funciona como una corriente constante que siempre ofrece un objetivo próximo alcanzable. No hay momentos muertos ni saltos abruptos, aquí la curva de mejora está calibrada para que cada partida deje algo desbloqueado o al descubierto.
También destaca la fase de preparación de nuestras capturas. Y es que; Escamar, retirar parásitos o trocear con precisión, podría parecer relleno, pero genera una satisfacción táctil muy adictiva y placentera. Y es que estos sencillos minijuegos, terminan por convertirse en rutina bastante agradable en lugar de obligación.
Por lo que respecta a la construcción del mundo. Deciros que los clientes son; nutrias, ajolotes, aves y criaturas de leyenda, que tienen mucha personalidad tanto visual y contextual. Esto lo convierte en una experiencia con algo de carácter, y no en una simple transacción.
Aquí entra la dirección audiovisual. Y es que su diseño pixel art es cálido y expresivo sin resultar empalagoso, y la música acompaña sin protagonismo, como una radio encendida a bajo volumen en una tarde sin prisa. Ambos elementos refuerzan coherentemente el tono que el juego persigue.



Los controles presentan fricciones reales. Ciertas tareas responden mejor al ratón que al mando, y esa asimetría se nota en momentos donde la precisión importa.
Por otro lado, la progresión entre zonas también puede volverse incómoda. Y es que algunas capturas necesarias para avanzar quedan bloqueadas detrás de condiciones poco claras, generando bloqueos que rompen el flujo sin ofrecer orientación útil. La verdad que no son problemas que arruinen la experiencia, pero sí la interrumpen con más frecuencia de lo aceptable.



En conclusión, deciros que Scale the Depths es exactamente lo que promete, es decir, una experiencia particularmente acogedora, bien construida y sorprendentemente difícil de soltar. Y es que detrás de sus precioso diseño visual pixelado y su ambientación, existen unas bases jugables que son bastante adictivas y solidas.
Sin duda, me he encontrado con un juego para quienes valoran la progresión continua, los entornos bonitos y tranquilos llenos de secretos, y esa satisfacción de convertir tareas repetitivas en algo casi meditativo. Así que si os mola lo que os describo, la captura merece la pena.





