ANÁLISIS: Ori and the Will of the Wisps

Cuando la belleza y el amor entraron en nuestras casas haca ya cinco años de la mano de Moon Studios, y en forma de un pequeño ser blancuzco llamado Ori, quedamos enamorados directamente del juego que se nos planteaba, y ante todo de lo maravillosamente bonito que era, y nunca sin dejar a un lado de que era un gran juego.

Los años han pasado, y las ganas de regresar a este universo han sido muchas durante todo este tiempo. Por lo que el anuncio de esta secuela nos cayó a todo el mundo como un jarro lleno de amor, y puso nuestras ganas por las nubes. Ganas que se han visto recompensadas cuando ya lo hemos podido disfrutar, consiguiendo trasmitirnos unas sensaciones tan impresionantes que desde ya os decimos que este nuevo Ori es una de las grandes experiencias artísticas de los últimos años, y un disfrute jugable que supera en todo a su predecesor.

Así que este texto os voy a contar mis impresiones, y ante todo, sensaciones que ha sido capaz de trasmitirme este nuevo Ori.

FICHA DEL PRODUCTO

Fecha de lanzamiento:11-3-2020

Desarrolladora:Moon Studios

Distribuidora:Microsoft

Plataformas:XONE -PC

Versión Analizada:XONE -PC

Idiomas Voces/Texto:NO/ESPAÑOL

Número de jugadores:1

NOTA FINAL

9’5

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

CONCEPTO BASE DEL JUEGO

Entrando ya en el juego, deciros que este nuevo Ori, nos lleva de la mano a una maravillosa aventura donde el plataformeo, la acción, y la exploración se entremezclan de una forma muy cuidada y bien llevada adelante, para terminar creando un conceptual metroidvania no especialmente enrevesado y bastante guiado que ha conseguido hacerme disfrutar de cada segundo y cada situación que me ha presentado a lo largo de sus divertidas e intensas horas de juego.

CON LA BELLEZA TAMBIÉN SE JUEGA

Ya empezando con el juego en sí, lo primero que os tengo que destacar es que es una auténtica delicia a la hora de ser controlado. D gusto fluir por sus escenarios, saltar, y realizar la variedad de acciones que nos va proponiendo el juego de una forma muy progresiva, y a las que nos adaptamos fácilmente, no solo por el buen mapeado de botones, sino porque se explican y se nos guía de una forma muy intuitiva a base de tutoriales integrados con la propia jugabilidad. La verdad que es una auténtica gozada cuando te pones al control de Ori, ya que las sensaciones son de tenerlo todo bajo tu control, y eso se disfruta mucho.

Siguiendo adelante. Con lo que a posterior quedé muy contento, fue con el diseño de los escenarios. Y es que sin ser especialmente novedoso y original, si hay que reconocer que el diseño, la interconectividad, y la “evolución” a medida que nosotros evolucionamos que nos aporta su diseño está muy bien llevado. Consiguiendo que sea muy agradable viajar por ellos, que esté llenos de posibilidades, de zonas que explorar, lugares que descubrir, y ante todo, tener esa sensación de que la aventura sigue adelante aunque recorramos las misma zonas.

Por cierto, como ayuda tenemos un buen mapa que nos aclara mucho las cosas, y nos da a conocer rincones que si él nos costarían encontrar. Cosa que los amantes de la exploración no les serán de su agrado por cierto, ya que le quita mucha magia a ella.

Como es normal dentro de este tipo de juego, la consecución de habilidades que nos dan acceso a ciertas zonas antes inaccesibles es prácticamente un constante que nos incita a seguir explorando y a volver a zonas que antes nos resultaban inaccesibles para ver que nos espera de ella. La verdad que Ori esto lo hace muy bien, y sentimos esa evolución del personaje en su justa medida para que jamás perdamos el interés, y más cuando el potencial a medida de que adquirimos cada nueva habilidad es tan reseñable y tan apabullante en ciertos momentos que da gusto disfrutar de cada nueva habilidad.

Por cierto, habilidades que me han parecido bien gestionadas, y en la que también influye un árbol de fragmentos espirituales, en el que podemos desbloquear una serie de habilidades adicionales que nos potencia o penaliza, pero que le da al juego un toque de personalización y de adaptación muy divertido, y que nos incita con ello a rebuscar más entre los escenarios para desbloquearlas.

Dentro de las habilidades y posibilidades jugables, os reseño el cambio tan drástico que ha sufrido el combate. Y es que se ha vuelto mucho más dinámico y variado, dándonos ahora una espada, y algunas armas más como un arco, una jabalina o unas especies de estrellas proyectiles que dan mucha más variedad y posibilidades a la acción de combatir contra el hostil mundo que nos rodea. Por cierto, no se puede ir a lo locos con los enemigos, por lo que la estrategia a tomar debe de ser algo meditada.

Como juego de plataformas, ya os he dicho en estas líneas anteriores, da gusto manejarlo. Y es que Ori reacciona perfectamente a cada orden que le damos, y todo con una precisión que de verdad es digna de estudiar por muchos juegos del género, y es por ello que se disfruta tanto. Por otro lado se han introducido algunos sencillos puzles de entornos, que por norma general se basan encontrar piezas, o pulsar botones o palancas, que terminan desbloqueando o dándonos acceso a objetos o nuevas zonas.

Como punto curioso, os tengo que decir que me ha parecido interesante que se hayan incorporado algunas misiones secundarias, que nos dan ese toque más de motivación para explorar el mapeado, y que siempre son agradables y agradecidas en cuanto a la recompensa. Eso sí, sin ser un derroche de originalidad, pero tan sutiles y bien integradas que serán un placer realizarlas.

Por cierto, también me he divertido mucho con la implementación del modo contrarreloj, y es que ese concepto de competir en una lista global de marcadores siempre es agradecido y ciertamente adictivo. Pero bueno… es de agradecer el esfuerzo por integrarlo, pero no es de las cosas que recordaré del juego, ya que lo demás es tan sublime que apartados como este pasan hasta de tapadillos.

LA INTELIGENCIA QUE NOS RODEA Y SU VARIEDAD

Por lo que se refiere a los enemigos, os tengo que decir que hay algunos que he quedado tremendamente alucinado. Y es que más allá de los enemigos comunes que por lo general reaccionan y actúan de forma variada y coherente, están los grandes jefes, un espectáculo inconmensurable, con mecánicas súper divertidas y disfrutables que nos llevan a épicos combates, con mucha intensidad, con variedad de situaciones y planteamiento.

DURACIÓN, DIFICULTAD Y DIVERSIÓN

A nivel de duración, me he encontrado con un juego que ha conseguido durar ante mi unas pocas de horas más que la primera entrega. Por lo que el juego, siendo complotista, cosa que no es difícil en esta segunda parte, me ha durado entorno a las trece horas. Y ya os digo que habiéndome parado y explorado cada uno de los rincones de este mágico mundo.

Y es que en ello también influye que este nuevo Ori no es un juego especialmente difícil. Es cierto que no puede ir a lo loco, especialmente en las primeras horas, pero más allá de ciertos repuntes sin sentido de la dificultad, seguramente os encontréis con una aventura que se centrará más en el disfrute, en la exploración, y en correctos y divertido combates, que en ese universo tan de moda donde el morir y volver a morir es la premisa principal. Así que tened tranquilidad que aquí nuestros nervios no están a prueba, Ori solo traer amor.

Por cierto, en esto de la dificultad ha influido mucho el nuevo sistema de guardado. Ya no tendremos que crear puntos de control como en la primera entrega, aquí se generan automáticamente, cosa que le da mucha agilidad al juego, ya que tras una muerte apareceremos a pocos metros de ella. Eso sí, y como ya os digo, esto disminuye mucho la dificultad.

TOCANDO LOS SENTIMIENTOS

Uno de los puntos que me han parecido especiales, no solo por la forma de tratarse, si no por el lenguaje tan especial que tiene, es la parte narrativa. Y es que Ori, más que jugar con una importante narración y una profunda historia, juega con nuestros sentimientos, con nuestras sensaciones, y con esa fibra sensible, que es capaz de hacernos que los pelos se nos pongan de punta por detalles que sencillamente visuales y sonoros, donde se mezclen de forma muy emocional momentos donde se resalten la felicidad, la pena, la melancolía, la tristeza o únicamente el amor.

Ori no es una gran historia, pero trasmite como pocos. Y sabe cómo tocar la fibra sensible del jugador.

CUANDO SUPERAS A LA BELLEZA

Y es que llega un momento en tu vida videojueguil que piensas que no vas a ver nunca nada artísticamente más bonito de lo que tal juego ha sido capaz de mostrarte visual y sonoramente, y eso me pasó con el primer Ori. Pero es que resulta que Moon Studio llega con esta segunda entrega, y lo supera en todo. Consiguiendo con ello una belleza sin igual, que esta vez sí es de las cosas más bonitas que han pasado ante mis ojos y oídos… o lo mismo en unos años le lanzo estas mismas frases a otro. Pero bueno… paranoillas atrás, os digo que estamos ante un espectáculo visual apabullante. Un diseño bidimensional que me ha dejado boquiabierto a cada centímetro que he recorrido de este mágico mundo. Con unas animaciones impecables tanto en nuestro protagonista como en todo ser viviente que se mueve. Con un estudio de físicas tanto de objeto como de fluidos notoria. Y como no, con un sistema de iluminación y partículas espectacular. Todo lo que os diga es poco, y le quita méritos a la cosa tan bonita que os podéis encontrar ante vosotros.

Lo único que se le puede achacar son ciertos problemas de optimización, ya que sufre de vez en cuando, y sin venir a que, ralentizaciones que espero que sean arregladas con algún parcheado.

Pero la cosa no queda solo en lo visual, si no que le acompaña una maravillosa parte sonora totalmente adaptativa a lo que sucede en pantalla. Donde te lleva de la mano a sensaciones de lo más tranquilo a momentos de histerismo absoluto donde la epicidad y el frenetismo nos entra por los oídos. Y es que el trabajo con la parte musical es sobresaliente. A lo que le acompaña unos notables efectos sonoros, siendo potentes o sutiles cuando es necesario. Y que termina por estar engalanado por unos textos a nuestro idioma, y un doblaje con una dialecto inventado de lo más particular.

NUESTRA OPINIÓN FINAL

No puedo concluir este análisis, sin deciros que Ori and the Will of the Wisps es uno de los juegos bidimensionales más bonito que disfrutado nunca. Además no siendo de esos que tras su máscara de belleza hay un juego vulgar, si no que este Ori es encima un muy buen juego en cada uno de los apartados que posee, ya que se controla genial, nos da un universo maravilloso, y como aventura plataformera con ese toque metroidvania consigue ponerse a la altura de los mejores juegos del género.

Por eso solo os puedo recomendar con todas mis fuerzas, que os sentéis con tranquilidad, os pongáis vuestros cascos, y disfrutéis de una de las experiencias más llenas de amor que seguro hayáis jugado en vuestra historia como amantes de los videojuegos.

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