Los juegos de puzzles son únicos en su especie. Se pueden meter en cualquier contexto y se pueden hacer de mil cosas distintas. En esta ocasión, Konami nos trae un juego que mezcla los puzzles y la habilidad (y ya os digo que yo no he tenido demasiada mientras jugaba…).

Puddle nos llevará a un universo donde cada gota cuenta para poder llegar al final y es que tendremos que manejar algún que otro líquido elemento y usarlo para poder completar las fases. En algunas ocasiones habrá que llegar con suficiente líquido al final, otras veces será activar algún elemento del escenario, etc.

Si os gusta este tipo de juegos o, al menos la propuesta os parece curiosa, leguid leyendo porque os traemos el análisis de Puddle.

Sinceramente, cuando empecé a jugar no me puse a pensar en qué significaba la palabra  puddle en castellano. Más bien pensé que era alguna palabra inventada o similar, pero nada más lejos de la realidad, y que levante la mano el que no pensó lo mismo que yo. Puddle significa, literalmente, charco. Ni más ni menos. Y desde luego es un nombre que ni caído del cielo para el juego en cuestión (nótese el juego de palabras que acabo de hacer).

Nuestro objetivo en la vida (del juego, se entiende) es conseguir llevar nuestro “puddle” (charco) a un determinado lugar. Esto puede parecer simple, pero, como casi siempre, nunca es tan sencillo. Hay otra condición para poder superar las fases: llegar con una cantidad mínima del líquido que estemos manejando. Y he aquí el verdadero reto.

Nuestra pantalla nos mostrará en la parte superior izquierda el volumen que nos queda, y os puedo asegurar que decrece con mucha más facilidad de la que se puede pensar en un primer momento.

Ya hemos visto el objetivo del juego. Ahora nos queda ver el “cómo”. Sabemos cómo manejar personajes animados en los videojuegos. Sabemos saltar, correr, atacar, etc. Pero ¿cómo llevar un objeto totalmente inanimado? Lo hacemos todos los días en nuestras vidas cotidianas (quien dice cotidiana dice vida de salvar al mundo). Cuando queremos bebe, inclinamos el vaso hasta nosotros. Cuando queremos disfrutar de la cara de pánico del vecino, le tiramos por el tobogán más alto del parque acuático. En definitiva, que no movemos el líquido, sino que inclinamos la superficie en la que se encuentra.

Que queremos llevar nuestro charco a la derecha, pues lo inclinamos todo a la derecha. Que queremos que salte sobre un agujero, pues le damos velocidad para que llegue al otro lado sin caerse.

Puddle juega con la física para conseguir todos estos efectos, y hay que decir que está bastante bien conseguida, sobre todo teniendo en cuenta que no manejaremos siempre el mismo tipo de líquido. Habrá agua, cómo no, café, productos químicos, barro aceite y cada uno con sus cualidades. Por ejemplo, el agua, si cae en superficies calientes, evidentemente, se evaporará, pero algunos compuestos químico reaccionan de forma más violenta al calor. Vosotros me entendéis, mis pequeños píxeles pirómanos.

Sin embargo, los líquidos no serán los únicos elementos con los que tengamos que lidiar en el juego. Los charcos por sí solos a veces no serán capaces de abrirse camino por determinados lugares, pero ahí estarán nuestros amigos, los objetos sólidos, para ayudarnos. Algunas veces serán recipientes que nos contendrán o harán de puente. Otras veces serán elementos que tendremos que empujar para que hagan de fuerza mayor. Y alguna que otra vez será la mezcla de algunos elementos con nuestro líquido el que cause alguna que otra explosión “sin importancia”.

Todo sea con tal de llegar a la meta… con suficiente volumen.

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El sistema de juego es bastante sencillo de explicar. Gatillo derecho: inclinamos la pantalla hacia la derecha. Gatillo izquierdo: inclinamos la pantalla hacia la izquierda. Botón de start: opciones. Aquí se acaba lo simple.

Como todo juego en el que no manejamos directamente al protagonista (¿puede un líquido llamarse así?) ir tres pasos por delante será lo único que nos permita pasarnos los niveles. Eso y tener buena memoria, porque habrá momentos en los que tendremos que coger mucha velocidad para poder pasas los obstáculos y otras en las que será precisamente la velocidad la que nos perjudique.

Tendremos fases de lo más variado. Empezaremos por una oficina y su escurridizo café. Estaremos en un laboratorio (o varios, porque son todos iguales), bosques, el espacio, el interior del cuerpo humano (muy escatológico, píxeles) o unas fases muy psicodélicas que son mis favoritas.

Pero muchas veces estaremos perdidos en las fases al no saber exactamente qué hacer. A veces la salida no es la obvia, ni la segunda más obvia, ni la tercera más obvia ni… bueno, me entendéis.

Como dije al principio, los objetivos en las fases suelen ser llegar a un sitio determinado con un volumen determinado. Para lo primero os diré que no hay ni mapa ni indicaciones, para lo segundo está la imagen de arriba a la izquierda de la pantalla que indicará con una línea roja nuestro volumen mínimo de líquido. Aquí se acabó la información.

 Sí, vale, a veces hay carteles con alguna fecha o un símbolo de peligro, pero tampoco costaba tanto poner un cartelito al principio de cada fase para decirte el objetivo final.

Si hay algo en lo que no destaca Puddle es en sonido. Realmente cumple con lo que se suele estilar en este tipo de juegos y es una música de ambiente. Intento buscarle más adjetivos pero no lo consigo. No tendremos una melodía pegadiza, destacada o llamativa. Simplemente una banda sonora que lo que consigue es pasar totalmente desapercibida.

Tampoco es que consiga meternos de lleno en el puzzle en cuestión. Eso sí, posiblemente nos entrarán muchas ganas de ir al baño mientras jugamos, porque ya me diréis vosotros quién aguanta 1 hora escuchando cómo cae un líquido de aquí para allá sin ir al baño 2 veces.

Otro cantar son los gráficos. Muy cuidados, detallados y con escenarios realmente curiosos, pero nada originales. Nos encontramos en un mundo de sombras y luces donde se destaca el camino y el resto decora. Son elementos muy bien cuidados, y los efectos de agua, luz, fuego o demás, se consiguen con unos acabados realmente bonitos.

El único pero, como digo, es la repetición de los elementos y la poca originalidad en el diseño excepto en las fases de “papel”, como yo las llamo, y que realmente tienen un diseño mucho más original y llamativo que las demás.

Hablamos pues de un juego de puzzles que cumple y perfectamente con su cometido. Nos romperá la cabeza y hará que tengamos que estar pendientes a todos los elementos que rodean el camino a seguir. La habilidad será clave y la paciencia, la santa paciencia, la bendita paciencia, será nuestro único arma.

Destacar que el juego nació de un proyecto de estudiantes que quedó primero en la IGF (Independent Gaming Festival) de 2012 y que posteriormente fue apoyado y retomado por Konami.

Si os gustan los puzzles y tenéis habilidad suficiente, no dejéis de probarlo. El juesto está disponible par XBox Live y PlayStation Network.

Pros

  • Simple de manejar
  • Visualmente muy atractivo
  • Rejugable

Contras

  • Algo repetitivo
  • Pocas indicaciones
  • Banda Sonora demasiado insípida

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