Una mazmorra con suerte
Toca análisis de esos juegos que hasta que no se lo pone uno ante sí, no sabe muy bien qué es lo que está viendo. Y justamente es lo que me traigo entre manos con esta experiencia que lleva como nombre Sol Cesto. Un juego detrás del que se encuentra Tambouille, junto a Géraud Zucchini y Chariospirale, un equipo independiente que apuesta sin complejos por una idea poco convencional.
Y es que con esta peculiar propuesta bastante experimental, en la que nos sumergimos en una mazmorra donde cada decisión se siente como lanzar una moneda al aire… pero sabiendo que el golpe puede doler o hacernos más rico.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 10 ABRIL 2026 |
| DESARROLLADORA |
| Tambouille Géraud Zucchini Chariospirale |
| DISTRIBUIDORA |
| Goblinz Publishing |
| PLATAFORMAS |
| PC |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PC |
| VALORACIÓN |
| 8’5 |

¿De que va todo esto?
Entrando ya en entender sus conceptos, deciros que nos encontramos descendiendo por una mazmorra generada de forma aleatoria con un objetivo claro, recuperar el sol perdido. Para ello, en cada turno elegimos una fila de salas sin saber exactamente qué nos espera dentro. Esto nos lleva a enfrentarnos a enemigos, trampas o recompensas según dicte la probabilidad.

Todo esto tras unas bases roguelite, en las que avanzamos fortaleciendo a nuestro personaje mientras intentamos sobrevivir a un sistema que gira en torno al riesgo, la incertidumbre y, algo de suerte tremendamente adictivo.

Los detalles más y menos interesantes
Sin duda, lo que más fascinante de Sol Cesto es su idea central. Aquí nos olvidamos de los reflejos rápidos, o de los combos pulsando botones, aquí nos centramos en las decisiones que tomemos. Y es que cada elección pesa, porque no se trata de ejecutar bien un movimiento, sino de decidir cuándo arriesgarnos en cada acción. Así que nos vamos a descubrir calculando probabilidades antes de cada movimiento, cosa que genera una tensión muy particular y silenciosa, que se asemeja a ese momento antes de girar una carta en un juego de mesa.

Aquí entra otra parte importante del juego, el sistema de modificadores que alteran las probabilidades, y que aporta una capa estratégica muy interesante. Y es que poder moldear la suerte, en lugar de eliminarla, convierte cada partida en un experimento propio. A eso se le suma un diseño artístico con mucha personalidad; donde criaturas grotescas, entornos oscuros y, una estética que mezcla lo medieval con lo bizarro, ciertamente llama mucho la atención dentro de su simpleza.

Por otro lado, también funciona muy bien esa sensación de supervivencia constante. Y es que enfrentarnos a combates donde ganar no significa salir ilesos nos obliga a pensar a largo plazo. Aquí no se busca la perfección, buscamos resistir un turno más… y ahí es exactamente donde el juego brilla con mucha más fuerza.

Eso sí, el arranque puede resultar bastante áspero, e incluso confuso. Unos inicios donde nos topamos encontramos con un sistema poco explicativo y un castigo constante que puede echarnos para atrás antes de que el juego despliegue toda su profundidad. Además, me ha parecido extraño la duración de las partidas viendo el tipo de juego que es, ya que algunas runs pueden alargarse más de lo esperado, rompiendo ese impulso de querer jugar una más tan clave en el género.
Por último, aunque la base es sólida, y la variedad de situaciones, objetos y enemigos es más que correcta, está tarda en despegar. Haciéndose algo repetitivo en las primeras horas, lo que puede generar cierta fatiga antes de desbloquear todo que esconde tras de él y su particular universo.



Conclusiones
En definitiva, Sol Cesto no es un roguelite cómodo, ni pretende serlo. Es de esos juegos que primero nos empujan… y luego nos invitan a quedarnos durante mucho tiempo. Eso sí, entender sus reglas y aceptar su naturaleza impredecible es la clave para disfrutar de verdad de una experiencia bastante única.
Así que si sois de los que buscáis algo diferente, que disfrutáis del riesgo y de tomar decisiones que pueden marcar la partida al completo. Os aseguro que aquí hay algo muy especial, que aunque no siempre será justo, si nos absorberá y nos hará sentir parte de él, haciéndonos volver a su mundo una y otra vez.





