El estudio británico Lab42 viene cargado de experiencia gracias a sus adaptaciones y proyectos técnicos dentro de la industria. Pero le toca dar adelante con su proyecto más particular, A Storied Life: Tabitha.

Una obra que se aleja del ruido habitual para apostar por algo más íntimo. Donde el equipo se lanza a construir una experiencia pequeña en escala pero ambiciosa en intención. Y es que basta con abrir la puerta de esa casa silenciosa para sentirlo, donde nos encontraremos rodeado de objetos cotidianos que pesan más por lo que significan y aportan que por lo que ocupan. Así que atentos a estas líneas porque la experiencia es realmente interesante.

Y es que A Storied Life: Tabitha nos pone en la piel de un familiar que ha heredado la casa de Tabitha, una mujer fallecida que dejó tras de sí un manuscrito incompleto. Así que nos veremos recorriendo cada habitación, recogiendo objetos, decidiendo qué hacer con ellos… conservarlos, venderlos o desecharlos.

Análisis de A Storied Life: Tabitha

Todo ello nos lleva a unas bases jugables centradas en resolver pequeños rompecabezas encajando pertenencias en cajas con espacio limitado. Y, sobre todo, a reconstruir una historia rellenando fragmentos de memoria con palabras que desbloqueamos a partir de lo que decidimos guardar. Una propuesta muy curiosa y bien implementada.

Análisis de A Storied Life: Tabitha

Entrando en detalles más puntuales, lo primero que quiero destacar de A Storied Life: Tabitha es su capacidad para haceros partícipes de una historia sin contarla directamente. Y es que nos irá descubriendo y haciéndonos leer entre líneas mientras examinamos una foto rota o una carta olvidada, y dejando que nuestra imaginación rellene los huecos. Esto nos permite moldear el pasado de Tabitha en función de nuestras decisiones, haciendo de cada partida algo de lo más personal. Y es que aquí no hay respuestas correctas, sólo interpretaciones, y la verdad que eso funciona sorprendentemente bien.

Análisis de A Storied Life: Tabitha

También destaca su ambientación. Sumergirnos en esa casa rural, con sus preciosos escenarios pintados a mano, o sus cuidados cambios sutiles de luz y clima, transmite una calma melancólica muy bien conseguida. Y es que aquí todo invita a explorar sin prisa, como si estuviéramos ordenando recuerdos reales. Todo ello se acompaña de una banda sonora, discreta pero efectiva, que acompaña sin imponerse, y refuerza ese tono íntimo que rezuma la experiencia.

Análisis de A Storied Life: Tabitha

Respecto al sistema de puzles basado en el espacio de las cajas es interesante pero mejorable. Y es que vernos limitados a una sola caja por habitación nos obliga a tomar decisiones demasiado restrictivas, a veces más por obligación que por intención narrativa. Haciendo que no siempre resulte natural tener que dejar atrás objetos interesantes simplemente porque no caben, y esa fricción rompe el flujo emocional que el juego tanto cuida.

Análisis de A Storied Life: Tabitha

Además, aunque la idea de reconstruir la memoria es brillante, no siempre logra desarrollarse con la profundidad que promete. Ya que nos podemos encontrar avanzando sin llegar a conocer del todo a Tabitha, lo que deja cierta sensación de distancia, entendiendo que funciona mejor como concepto que como desarrollo completo, y eso, en un juego que apuesta tan fuerte por la narrativa, se nota.

En conclusión, A Storied Life: Tabitha es de esos juegos que no buscan impresionar, sino quedarse con nosotros en nuestro corazoncito. Y es que explorar, decidir y reinterpretar una vida ajena termina siendo más emocional de lo que parece a simple vista.

Una preciosa experiencia que os recomiendo si disfrutáis de experiencias narrativas pausadas, de esas que invitan a pensar más que a reaccionar. Así que si os interesa reconstruir historias a partir de pequeños detalles, este viaje merece la pena, y terminará por encontrar su hueco en la memoria.

Código digital proporcionado por Secret Mode

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

Facebooktwitter