Fantasía tras la cámara
De manos del estudio taiwanés SIGONO, ha llegado a mis manos esta maravillosa obral, la cual se ha ganado directamente un huequito en mi corazón. Y es que con esta nueva entrega, vuelve a demostrar como se ha hecho un hueco muy particular dentro del panorama independiente gracias a la serie OPUS, una trilogía que ha sabido explorar emociones humanas a través de la ciencia ficción con una sensibilidad poco habitual.
Tras el impacto de OPUS: Echo of Starsong, el equipo decide cambiar de registro sin renunciar a sus bases y concepciones narrativas. Planteando una preciosa historia, donde nada más levantar la cámara por primera vez, no solo vamos a mirar un mundo extraño, sino que nos vamos a mirar a nosotros mismos a través de él.
| FECHA LANZAMIENTO |
| 26 ABRIL 2026 |
| DESARROLLADORA |
| SIGONO INC. |
| DISTRIBUIDORA |
| SHUEISHA GAMES |
| PLATAFORMAS |
| PC – SWITCH – SWITCH 2 |
| VESIÓN ANALIZADA |
| PC |
| VALORACIÓN |
| 9 |

¿De que va todo esto?
En OPUS: Prism Peak nos ponemos en la piel de Eugene, un fotógrafo desencantado que, tras un accidente, termina atrapado en un reino etéreo habitado por espíritus. Este se ve acompañados por una misteriosa chica sin memoria, con la que recorreremos un misteriosos y particular territorio montañoso lleno de enigmas.

Y es que la experiencia se trata bajos los conceptos base de una aventura narrativa centrada en la exploración, la resolución de puzles y, sobre todo, en utilizar la fotografía como herramienta principal para avanzar. Todo ello con un objetivo bien claro, el descubrir los secretos de ese mundo y encontrar el camino de regreso.

Los detalles más y menos interesantes
Sin lugar a duda, lo mejor del juego aparece en cuanto nos sumergimos en su propuesta, la fotografía, la cual no es un simple detallito o complemento que nos acompaña, sino el puro corazón de la experiencia. Con ella nos detenemos, observamos y comprendemos el entorno para capturar imágenes con sentido, como si cada foto fuese una pieza de un puzle lleno de detalles y sentimientos. Llevándonos a momentos muy curiosos y bien planteados, como cuando nos descubrimos encuadrando un espíritu concreto o un detalle escondido, con una delicadeza casi íntima, como si el juego nos hiciera sacar lo mejor de nuestra vena artística.

La narrativa también brilla con luz propia. Una experiencia que sin necesidad de grandes giros, nos mete en una historia sobre el fracaso, la memoria y como la redención nos cala poco a poco, sin prisa y sin artificios. Aquí destaca la relación entre Eugene y la niña, la cual funciona como un espejo constante, permitiéndonos interpretar el viaje desde dos miradas distintas. A esto se le suma una dirección artística preciosa, con escenarios que parecen acuarelas vivas, y una banda sonora muy cuidada, que aporta esa sensación de estar flotando entre recuerdos.

A nivel jugable, aunque es coherente con su tono pausado, puede llegar a lastrar a jugadores que no busquen una narrativa tan lenta. Eso sí, hay tramos que sabe perfectamente cuando darle ritmo y emotividad para hacernos saltar de nuestra silla.



Por otro lado, la particular parte de la fotografía, por general rinde muy bien, pese a su sencillez, pero es cierto que puede resultarnos algo tosca en su manejabilidad, ya que tendremos que recolocarnos constantemente para encuadrar una fotografía, lo que nos saca de la experiencia en momentos puntuales.

Todo se une a un diseño de escenarios que nos invita a explorar con atención y disfrutar de su entorno y personaje. Eso sí, es una pena que no podamos regresar a zonas anteriores si sentimos que hemos dejado algo importante atrás, y con ello, volver a contemplar con calma algo que ahora entendemos.

Conclusiones
En conclusión, solo queda deciros que OPUS: Prism Peak es una experiencia realmente llena de amor, que sabe como tocarnos la fibra sensible, dejando a un lado el querer desafiarnos con complejas propuestas. Es un juego que invita a observar, a recordar y a reconstruirnos a través de sus imágenes una vida. Dejando bien marcada la experiencia bajo la sensación de haber vivido algo delicado que ha sabido entrar en nuestro corazón.
Una preciosa historias introspectivas, y de ritmo pausado, de esas que priorizan la emoción sobre la acción, en un viaje que merece la pena emprender, y que quedará con nosotros mucho después de apagar la pantalla.





