Estos días me he puesto manos a la obra, con la nueva entrega de The Bonfire, un curioso juego de estrategia y supervivencia, que allá por el 2018 pude disfrutar, y que tras un lavado de cara a nivel estético, y la inclusión de nuevos conceptos bajos su ya bien lograda base, regresa de nuevo de sus mismo creadores, la gente de Xigma Games.

Una segunda entrega que me ha dejado un poco frio, y que detrás de una buena idea, de buenos conceptos, y de un universo que puede dar mucho de sí, pero que como ahora os contaré hay ciertos puntos que han lastrado mi experiencia.

Fecha de lanzamiento: 21 AGOSTO 2020
Desarrolladora: Xigma Games
Distribuidora: Xigma Games
Plataformas: PC
Versión Analizada: PC
Idiomas Voces/Texto: INGLÉS/ESPAÑOL
Número de jugadores: 1

NOTA: 6

El juego tiene un concepto bastante curioso y entretenido, ya que mezcla con bastante soltura, pero como os contaré luego con algunos problemas, un juego de estrategia, donde la gestión de recursos es esencial para el avance y crecimiento de nuestro poblado. Con otra parte donde la supervivencia y la defensa de nuestro pueblo se trasforma en esencial.

Como ya os digo, la gestión es un concepto que lleva bien el juego, y que dentro de su simpleza es sin dudar uno de los puntos más fuerte de este. En ella, y empezando desde una sencilla hoguera, iremos haciendo crecer nuestro asentamiento a base de recolectar recursos que nos da el entorno, tales como madera, pescado, piedra o carne entre otros muchos, y que consiguen darnos cobijo, alimentos y útiles para seguir mejorando nuestra calidad de vida.

Algunas de las cosas más importante dentro de esta importante parte del juego será, no solo el saber gestionar bien los productos que nos da la tierra, y los que podemos elaborar, si no saber distribuir en cada momento a nuestros pobladores, darle trabajo, y gestionar donde rinden mejor, ya que cada uno tendrá sus características. Más allá de eso, me he encontrado con un buen interface, bastante claro y accesible. Y un buen número de edificios y posibilidades en cuanto mejora y evolución, que hacen de la simpleza del juego un punto que a la larga se puede en revesar hasta donde uno buenamente quiera y pueda.

El control no es todo lo fino que uno desearía, y pese a que la gestión del interface es buena, el control se me ha hecho algo impreciso, con momento incluso molesto cuando uno no es capaz de apuntar o se meten obstáculos en medio de una acción que queremos realizar. Y que conste que se juega con teclado y ratón como ya os imagináis.

Cuando llega la noche todo cambia. Toca dormir. Toca parar la producción y la edificación. Y, ante todo, toca defendernos de los peligros que la vida salvaje nos acarrea. Y es que el juego se vuelve un juego donde el sobrevivir, y el defender nuestro poblado de oleadas de enemigo te sorprende por complejo en las primeras horas de juego. Por cierto, enemigo de lo más particular, ya que aquí la magina, los seres monstruosos, y nada que nos dé caricias se acercará por las noches a nuestro entorno.

Una noche que es la principal dificultad del juego, ya que nuestros aldeanos morirán con relativa frecuencia, y justamente no estamos nunca sobrados de ellos. Por lo que tener que estar pasando tareas de unos a otros será algo más que habitual.

Uno de los defectos que realmente me han desesperado bastante es el ritmo con lo que todo se desarrolla. Y es que el paso de los días se hace conceptualmente rápido, pero el desarrollo de las edificaciones nunca termina por completarse en un solo día. Y la verdad que parte mucho el ritmo de planificación de las tareas e incluso, como ya os digo termina por agobiar. Tanto que jugar en modo acelerado es lo ideal, con tal y con eso…

El juego nos puede dar un buen número de horas si nos hacemos con él, si entramos al trapo en su concepto, y sopesamos sus errores. Ya que a nivel narrativo tampoco aporta demasiado, más allá de dejar claro que hemos llegado allí, estamos solos, y tenemos que sobrevivir.

Llegado a la parte técnica, hay que empezar hablado que artísticamente es bastante particular. Mezclando una estética minimalista, pasando de la bidiemensionalidad de la anterior entrega a un apartado 3D, con diseños de personajes y demás elementos del escenario que dan sensación de estar hechos en papel formando un diorama. La verdad que es un juego que a primera vista resalta, pero que si entramos a mirar las costuras te das cuenta que es una producción bastante liviana y sin demasiado presupuesto. Pese a ello, y como ya os digo, cumple bien.

A nivel sonoro, se centra en la ambientación y el sonido de la naturaleza, por lo que el viento, el sonido del agua, o la sonoridad animal, para bien y para mal, nos acompaña durante toda la aventura. El juego nos llega con textos al castellano, aunque hay ciertos errores de traducción.

Una muy interesante propuesta que mezcla de forma bastante inteligente la construcción de poblados y la gestión de estos, con unas noches donde la supervivencia y la defensa de nuestro entorno se vuelve esencial. Por desgracia, todo esto se ve lastrado por mucho problemas en forma de bugs, unos repuntes en la dificultad sin sentido, y ante todo, una falta de pulido en ciertos puntos del juego que terminan por echar por tierra una experiencia muy interesante, que con un poco de más tiempo en la cocina hubiera quedamos un juego de estrategia más que apañado e interesante, pero que no entiendo muy bien cómo y porque ha terminado saliendo a la luz con esos problemas. Espero que se solucionen pronto ya que la experiencia lo merece.

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

Código digital proporcionado por Xigma Games

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