Regresa el trozo de carne más indie

Una de las franquicias indie que no solo que nos enseñó que el morir mucho puede ser divertido, sino que abrió las puertas a muchos otros juegos indie que aprovechaban mecánicas clásicas, pero que, con un pequeño giro de tuerca y una jugabilidad a prueba de mandos, entraban en los ordenadores y consolas para meterse de lleno en nuestro corazón jugón sin miedo a lo que pudieran pensar de él. Y está claro que el bueno de Meat Boy es sin dudarlo un referente en ello.

Por eso, esta nueva entrega era esperada por muchos jugadores con infinitas ganas de ver que había conseguido hacer el Team Meat con dicho personaje. Como lo adaptarían a la actualidad. Y que novedades le habían incorporado para darle un toque de frescura y sangre que nos tuvieran enganchados horas y horas a este frenético y alocado concepto, del que ya os decimos que ha merecido la pena esperar.

Fecha de lanzamiento 23 DICIEMBRE 2020
Desarrolladora Team Meat
Distribuidora Team Meat
Plataformas PC – PS4 – XBOX ONE – SWITCH
Versión Analizada PC – SWITCH
Idiomas Voces/Texto NO/ESPAÑOL
Número de jugadores 1

NOTA: 7’5

Así que toca empezar a darle caña al juego. Y está claro que hay una cosa que desde el primer segundo nos rompe todos los esquemas de lo que esperábamos. Y esta no es otra cosa que el cambio que ha sufrido en el concepto jugable base. Y es que en la primera entrega el juego era un plataformas de corte clásico, muy frenético, y lleno de muerte y destrucción. Quedando estas dos últimas de forma bien marcada en esta entrega, pero cambiando totalmente la parte platafomera clásica a un juego donde nuestro movimiento funciona de forma automática. Es decir, el personaje se irá moviendo en scroll lateral siempre hacia la derecha de la pantalla. Un concepto que a nosotros personalmente no nos ha motivado demasiado, y con ello no estamos diciendo que sea malo, pero está claro que preferíamos el anterior concepto.

Por el resto, si os tenemos que decir que la formula sigue igual de genial. Así que iros preparando para intentar superar los más que bien diseñados niveles. Donde la muerte es el principal objetivo de ellos. Y es que los creadores han derrochado mucha imaginación y maldad para crear locuras mortales llenas de cuchillas, pinchos, caída al infinito y enemigos que nos pongan las cosas muy difíciles hasta el final.

Y es que está claro que el juego es realmente difícil. Pone a prueba los nervios de cualquier jugador. Pero regala unos niveles de satisfacción, y de un curioso adictivo masoquismo que hace que no podamos dejar de pensar en “un intento más”. Por cierto… se han introducido ciertos puntos de control en los niveles, por lo que, pese a ser pequeños no tendremos que repetirlos desde el principio, cosa que nos ayuda a motivarnos en las primeras partidas, y nos da un poco de respiro a la hora de seguir adelante ante tan cruel experiencia.

A todo esto, ayuda un muy buen control del personaje. Y es que los mandos funcionan con mucha precisión y una reacción casi instantánea a cada orden, cosa que vemos esencial en un juego tan frenético y milimétrico en cada acción. Por cierto, una vez quitada nuestra movilidad clásica el control se ha terminado por reducir mucho más. Dejándonos simplemente las opciones de saltar, realizar impulsos o deslizarnos.

Entre tanto baño de sangre, no podía faltar una bonita y dicharachera historia de rescate, venganza, amor… y mucho humor. En la que se nos podrá en la carne de Meat Boy y su querida Bandage Girl con la misión de rescatar a su hijito Nugget de las zarpas del cruel y malvado DR Fetur.

Una historia casi meramente presencial, pero que os aseguramos que os va a sacar alguna buena sonrisa y esa motivación para seguir viendo que nueva situación cómica con tintes gores nos espera en el siguiente esperado giro de guion.

Sencilla, absurda, pero más que sobrada para el tipo de juego que es. Y donde el carisma de los personajes está por encima de todo.

Entrando en la parte técnica. Hay que empezar hablando de su apartado visual. En el que destaca por encima de todo dos puntos. Por un lado, los propios personajes. Con un diseño divertido, con mucho carisma, y lleno de una vida simple pero inusualmente graciosa, especialmente en las muy buen logradas animaciones.

Y, por otro lado, no podía dejar de señalar lo mejor del juego, el diseño de los niveles. Un compendio de objetos, plataformas, y recovecos muy bien planteados, con unos simples pero atractivos entornos, perfectamente medidos para que tengamos que esforzarnos para superarlos, que consiguen demostrar el esmero editándolos que ponen desde el Team Meat.

Por cierto, mención especial se merecen las partes animadas. Y es que las escenas son muy chulas, divertidas, y bastante bien montadas. Dándole un poco de sentido a la situación, y haciéndonos pasar muy bien con ellas.

Por lo que respecta a la parte sonora. Hay que empezar diciendo que nos encantan los efectos sonoros que, aunque no son variados si tienen ese toque gore que impregna la situación. Por otro lado, también se merece una mención especial a la banda sonora. Una parte música llena de buena y frenética música, que nos motiva a ese no parar que es el juego.

Por último, deciros que el juego llega con texto al español, cosa que siempre agradecemos entre trozo y trozo de sangrienta carne.

Super Meat Boy Forever es un juego realmente divertido. Lleno de ese sanguinolento disfrute que nos lo hizo pasar tan bien con la primera entrega, y que en esta consigue también, pese a ciertas variantes que puede que no sean del agrado del todo el mundo.

Y es que Meat Boy se ha vuelto todo un icono del mundo indie. Y casi un concepto jugable, donde el reto, los nervios de aceros, y ese afán por el ensayo error, tienen que estar dentro de tu cerebro. Ya que la otra opción es tirar el mando contra la pantalla. Así que, si sois de los primeros, sin dudarlo este es vuestro juego… para el resto, mejor dedicaros al solitario, ya que aquí hemos venido para ver sangre y morir mucho mucho.

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Código digital proporcionado por Plan of Attack

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