Spellgarden Games nos lleva a entender que gestionar un negocio no siempre tiene que sentirse como rellenar hojas de cálculo, hacer inventarios, y atender una clientela pesada. Y es que este pequeño estudio, ha convertido un videojuego, que a priori, suena a mucho trabajar, en una preciosa experiencia llena de personalidad y amor por las relaciones con la clientela, y la fidelización de esta.

Y es que Thrifty Business toma el camino contrario a lo que esperábamos. Y nos lleva a poner en marcha una pequeña tienda con olor a cartón viejo, a música noventera sonando de fondo, y cajas llenas de objetos que alguien dejó atrás sin imaginar que todavía podían significar algo para otra persona.

La propuesta de este Thrifty Business, gira alrededor de gestionar una tienda de segunda mano inspirada en los años noventa. Donde compramos artículos usados, organizamos estanterías, decoramos habitaciones , y ante todo, atendemos a clientes que buscan desde ropa vintage hasta pequeños recuerdos llenos de nostalgia.

Análisis de Thrifty Business

Todo ello rodeado de una mecánica principal que consiste en clasificar y colocar productos con lógica para mejorar la reputación del negocio y desbloquear nuevas opciones decorativas. Y donde un barrio lleno de personajes de lo más recurrentes, cuyas historias personales terminan entrelazándose con nuestra tienda casi sin que nos demos cuenta, van a formar parte importante de nuestras vida laboral.

Análisis de Thrifty Business

Sin lugar a duda, lo más absorbente de Thrifty Business aparece precisamente en esa obsesión por el orden y por dar belleza pixelada a nuestra tienda. Y es que nos vamos a encontrar moviendo objetos, haciéndolos encajar junto a otros objetos retro, dándole sentido a una sección de juguetes o libros, y en general provocando una inmensa y simple satisfacción que solo lo sabe explicar quien no lo ha vivido. Y es que el juego convierte algo tan simple como acomodar estanterías y perchero, en un rompecabezas muy relajante, que cuando finalmente todo encaja, te deja ver como la tienda empieza a sentirse viva, en un espacio construido con personalidad propia y un ambiente realmente agradable.

Análisis de Thrifty Business

Por otro lado, también funciona muy bien la manera en que los clientes terminan convirtiéndose en parte del lugar. Y es que estos no son simples compradores que aparecen, pagan y desaparecen. Estos nos llevan a descubrir personas muy curiosas y ayudarlas a atravesar rupturas o a un estudiante intentando reinventarse, y sinceramente, eso le da al juego una calidez y una amor por las historias sencillas de una forma que pocos juegos del género consiguen. Los eventos comunitarios refuerzan muchísimo esa idea. Organizar clubes de lectura, encuentros sociales o talleres de cocina transforma la tienda en un pequeño refugio de barrio donde las relaciones importan tanto como los objetos vendidos.

Análisis de Thrifty Business

Visualmente tiene muchísimo encanto. El pixel art isométrico está lleno de pequeños detalles que hacen que cada rincón parezca tocado por manos humanas. Las decoraciones no buscan esa estética minimalista que domina tantos juegos cozy actuales; todo ello rodeado de colores chillones, muebles muy extravagantes, y combinaciones de paredes y suelo de lo más divertidas como si estuviéramos en los años noventa. Cosa que se engalana con una ambientación cuidada, minimalista, bonita por donde la mires.

Análisis de Thrifty Business

Eso sí, hay detalles que no me han terminado de gustar. Por un lado está la parte de la limpieza constante de basura, lo cual puede volverse repetitiva después de varias horas, cosa que le puede pasar también a algunas melodías, las cuales empiezan a girar en bucle demasiado pronto. Por último, deciros que ciertos menús también podrían tener una mayor accesibilidad, o cuanto menos, explicarse mejor durante el arranque de la experiencia, lo que genera algún que otro momento de confusión innecesaria en un juego que fluye con tanto cariz. Unas pequeñas molestias que no dañan la experiencia que están ahí.

En conclusión, deciros que Thrifty Business me ha dejado una sensación curiosa, y esta no es otra que la de haber pasado horas ordenando objetos, conociendo gente, y disfrutando de un trabajo que me ha relajado y no estresado. Y es que sin lugar a duda es uno de esos juegos pensados para quienes disfrutan perdiéndose en detalles, decorando espacios y construyendo historias pequeñas pero llenas de amor.

Una de esas experiencias que conviene llegar sin prisas, y con muchas ganas de trabajar pero sin preocupación alguna. Y esto lo tenemos claro, cuando nos queramos dar cuenta, ya llevaremos varias horas reorganizando estanterías que nadie nos ha pedido que toquemos, pero que el sencillo amor por el orden y nuestro trabajo nos ha llevado a ello.

Código digital proporcionado por PressEngine

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