ANÁLISIS: Valhalla Hills

De la mano de Funatics y Daedalic Entertainment nos llega Valhalla Hills, un simpático juego de estrategia y gestión de recursos en el que encarnaremos al mismísimo hijo de Odín, y en el que tendremos la difícil tarea de ayudar a nuestro grupo de vikingos en el arduo ascenso hacia el Valhalla.

El objetivo de este título es simple, pero a la vez complicado. Deberemos conducir a nuestro grupo de nórdicos de escenario en escenario, atravesando el portal que habrá en cada uno de ellos, hasta que lleguemos hasta la mítica Asgard, mientras construimos nuestro pequeño asentamiento y conseguimos los suministros necesarios.

La peculiaridad reside, en que no seremos nosotros los que controlamos a estos pequeños personajes, si no que nos encargaremos de gestionar los recursos y estos a través de la IA serán los que se encarguen de poner todo en orden. Por lo tanto, no tendremos el control absoluto, y eso a veces nos hará pasar de vez en cuando un mal rato, como contaremos más adelante.

ANÁLISIS

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VERSIÓN DISPONIBLE

XBOX ONE – PS4 – PC

VERSIÓN ANALIZADA

PS4 – PC

DESARROLLADOR

FUNATICS SOFTWARE

DISTRIBUIDOR

DAEDALIC ENTERTAIMENT

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VALORACIÓN

7,8

NUESTRA FORMA DE VALORAR LOS JUEGOS

Vikingos caídos del cielo

Empecemos hablando de su jugabilidad, uno de sus puntos fuertes, sencilla pero que funciona a la perfección. Durante nuestros pasos iniciales aprenderemos como gestionar los distintos tipos de edificios, que irán aumentando a medida que superemos los primeros mapas, teniendo en poco tiempo, todas las construcciones disponibles a nuestra disposición.

En cada uno de las islas habrá, tanto un tótem, que servirá como centro de nuestra base, como un portal, que hará las veces de salida de nivel hacia la siguiente. Comenzaremos en cada isla siempre alrededor de nuestro tótem, con algunos vikingos y rodeados de suministros para poder hacer crecer nuestra aldea. Desde éste será donde podremos invocar a más de nuestros pequeños ayudantes, que caerán directamente desde el cielo hasta nosotros.

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Las edificaciones las podremos construir en prácticamente todo el mapa, pero según donde las queramos localizar, aparecerán bajo las mismas distintos colores, y mientras menos verde sea la zona, más recursos nos consumirá la construcción, por lo que habrá que planificar muy bien donde asentar cada uno de ellos. Para que nuestro grupo haga los recorridos desde los distintos edificios hasta el almacén o el tótem, es importante que creemos caminos, que aumentarán la velocidad de los personajes en mucho.

El tipo de edificio es bastante variado, encontrándonos con almacenes, casa del leñador, pesquería, herrería, cocina, etc. En el momento en que empecemos a construir, serán los vikingos los que tomen el control y se asignarán automáticamente a cada uno de ellos para hacerlo funcionar. Para acelerar el proceso de construir o recoger recursos, tenemos la opción de aumentar la velocidad del juego tal como sucede en los Sims. De todas formas la IA es bastante eficiente y los manejará de una manera muy adecuada, excepto en algunos casos, como os mencionábamos al principio, en los que nuestros vikingos tardarán en organizarse, y pasarán cosas como edificios llenos de recursos sin usar y necesarios para otras construcciones, o armas fabricadas y que no son equipadas a los guerreros.

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Batallas u ofrendas, esa es la cuestión

El objetivo de cada fase, es atravesar el portal que se encuentra al final de cada isla. Este portal está custodiado por diversas criaturas, y nosotros tendremos dos opciones para afrontar este reto. La primera es instruir a varios de nuestros vikingos en el arte de la guerra, gracias a la armería, con la que los equiparemos, o a la taberna, en la que aumentarán su fuerza a base de jarras de cerveza. De todas formas, a medida que avancemos, esas criaturas no se ceñirán a estar alrededor del portal, sino que se acercarán a nuestro campamento, con lo que siempre será imprescindible tener a algún guerrero capaz de defendernos.

La otra opción es realizar ofrendas a esas criaturas, con lo que aplacaremos su ira, y nos dejarán cruzar el portal sin necesidad de utilizar las armas. Tanto una como la otra son igual de efectivas, dependerá de nosotros como queremos llevar nuestra partida.

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La dificultad del título irá creciendo conforme vayamos avanzando de isla en isla, y lo hará en la manera de gestionar los recursos, ya que cada vez será más complicado seleccionar donde construir cada edificio, y habrá que estar más atento a si hay suficiente madera, comida u otro recurso necesario. Por ejemplo, si nos quedamos sin madera, no podremos seguir construyendo, o si no tenemos comida nuestros vikingos se negarán a realizar más construcciones, entrando algunas veces en un bucle, que nos hará reiniciar el nivel. Algo que añade más dificultad si cabe, es el control de la cámara, que es un tanto engorroso cuando intentamos centrarnos en algún punto en concreto, o cuando hacemos zoom sobre alguna zona.

La durabilidad del juego depende directamente de cada jugador, y de cómo afronte cada mapa. Si quiere ver crecer su aldea de una manera importante, o si por el contrario quiere ir directo al grano, e ir a abrir el portal.

Técnicamente, Valhalla Hills es un juego que resulta simpático a la vista, agradable y desenfadado. Es cierto que no destaca para nada gráficamente, sobre todo cuando acercamos la cámara, pero con ese diseño cartoon y el ciclo día y noche, se logra dotar al título de vida y suplir así esas carencias.

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Respecto al sonido, nos encontramos con melodías celtas y nórdicas, que nos acompañan en todo momento y que nos ayudan a sumergirnos de lleno en este mundo de vikingos y dioses redondeando la experiencia jugable.

NUESTRA OPINIÓN FINAL

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Valhalla Hills es un título divertido y agradable de jugar, un buen exponente en cuanto a gestión de recursos y estrategia se refiere, con una buena dificultad, muchas horas de juego y una estética visual interesante. Al otro lado de la balanza se encuentran el control de la cámara, que gráficamente no es muy ambicioso o que puede resultar simple a aquellos que tengan mucha experiencia en este tipo de juegos. El lado positivo de la balanza gana sobre lo negativo, convirtiéndolo en un buen título, que merece mucho la pena probar y disfrutar, sobre todo a los seguidores de este género.
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Llega la edición consolera definitiva

Con varios meses de diferencia respecto a la versión de PC, ha llegado a Xbox One y PlayStation 4 una edición especial del juego, en la cual se incluye algunos contenidos y variaciones jugables que os vamos a dar a conocer.

La principal y más importante variación es sin lugar a duda el control. Y es que nos encontramos ante un juego que por el género al que pertenece, da esa sensación que solo se pueda jugar con teclado y ratón, pero aquí estamos para desmentirlo, y pese a que es la mejor opción, nos hemos topado con un más que buen trabajo de adaptación del mando. Con muy buen accesibilidad a cada menú, y con una sensibilidad y precisión de cada acción que no permite no echar de menos los periféricos peceros. Así que sin miedo al control que lo vais a disfrutar sin problemas.

Ya entrando en lo que a contenido nuevo se refiere, hay que hacer reseña por encima de todo de la inclusión de los descargables “Sand of the Damned” y “Fire Montains” que nos dan un buen número de horas extras. Y a lo que hay que unirle un nuevo y exclusivo mapa llamado “La cueva del enano”.

Por el resto todo sigue igual que la versión PC, solo diferenciándose un poco a nivel técnico gracias a la potencia gráfica de los compatibles.

NUESTRA OPINIÓN FINAL

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En definitiva, solo nos queda aconsejaros esta edición consolera del juego. Y es que pocos juegos pasean por nuestras consolas de este género, y por ello tenemos que aprovechar la más mínima oportunidad para poder disfrutarlos, y más cuando nos encontramos ante un buen producto, lleno de horas de juego y perfectamente adaptado a las plataformas.
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